Mes: julio 2009

Aliños varios: recopilación

Ya que últimamente estamos viendo recetas sencillas para ensaladas, voy a recordaros diversas propuestas que hemos visto a lo largo de los meses sobre aliños. Algunos de los que hemos propuesto se salen de la lista de la compra, lo sé. En todo caso, sirve para recordar la variedad, versatilidad y creatividad que podéis descubrir en los aliños. Una misma ensalada puede saber muy distinto en función del aliño que le hagamos.

Recapitulando:

Ensalada sencilla 3: cebolla que no repite

Siguiendo con la propuesta de intoducir en la dieta veraniega distintas ensaladas y sin salirnos de los ingredientes de una lista de la compra básica vamos ver una realmente muy sencilla, básicamente, cebolla. A mucha gente le gusta la cebolla pero la come con moderación porque repite. A otros, no les gusta cruda porque pica un poco. Voy a contaros una forma de prepararla que suaviza el sabor y la hace menos propensa a repetir.
cebolla roja en juliana
Tiempo esitmado de preparación: 10 minutos

Ingredientes:

  • Cebolla roja o tierna
  • Vinagre de vino blanco
  • Aceite y sal

Preparación:

  • Cortad la cebolla en juliana.
  • Ponedla en un cuenco suficientemente grande para que quepa la cantidad cortada.
  • Regadla con una generosa cantidad de vinagre de vino blanco (el sintético y el de manzana también servirían)
  • Espolvoread una pizca de sal y cubridlo con agua.
  • Dejad reposar la cebolla durante un buen rato, entre media y 5 horas. Cuanto más rato la dejéis en remojo, más se suavizará el sabor y la textura, es cuestión de pillarle el punto que más le guste a cada uno.
  • Justo antes de comerla, filtradla y aclaradla, dejad escurrir un momento y aliñad con aceite de oliva en el último momento.

Hidroterapia casera para la mala circulación

En verano, con el aumento de la temperatura, muchos notamos el empeoramiento de la circulación venosa: tobillos hinchados, venillas inflamadas, varices, piernas pesadas, etc… La mayoría de gente sabe que el agua fría ayuda, así que intentan acabar la ducha a baja temperatura. Es un buen hábito, pero hoy vamos a ver cómo se hace mediante hidroterapia (terapia que aprovecha el efecto térmico y mecánico del agua)

La técnica de hidroterapia que vamos a ver se llama “Baño de pies frío” Sobretodo, sirve para estimular el tono vascular y descongestionar la circulación de las piernas. Pero también es un remdio utilizado para el estreñimiento y la prevención de dolores de cabeza. Es muy sencilla de realizar.

Material necesario:

Debéis disponer de un recipiente suficientemente grande como para apoyar ambos pies a la vez y que queden cubiertas ambas piernas hasta, por lo menos, la mitad de la pantorrilla. El típico cubo que suele tener todo el mundo en casa puede ser una solución, siempre que tengáis dos ya que en éstos sólo os cabrá una de las piernas y se debe hacer en ambas a la vez.
Calcetines de lana. Si no tenéis de lana pueden ser de algodón grueso, pero nunca sintéticos.
También sería recomendable un termómetro de agua para controlar que la temperatura sea correcta (el típico termómetro de bañera para bebés, por ejemplo), aunque puede hacerse a ojo.

Consideraciones previas:

Es importante que tengáis algunas cosas en cuenta: ¡No hagáis esto durante la digestión! Puede producir un síncope de hidrocución (corte de digestión, vamos).
No hagáis esto cuando tengáis el cuerpo o los pies fríos ni en un lugar frío. Ahora en verano y con el calor que está haciendo es poco probable que tengáis ese problema, pero si se da el caso o si lo hacéis en invierno, recordadlo. Si es necesario, entrad en calor mediante frotaciones y realizadlo en una habitación caldeada.
No realicéis esta técnica si soléis tener espasmos musculares.

Baño de pies frío

hidroterapiaEl agua del baño ha de estar a 10-15ºC. Eso no es tampoco una temperatura muy baja. La de la nevera suele estar a 8ºC para que os hagáis una idea. En verano, podéis usar la de la nevera directamente si no la tenéis regulada a una temperatura muy baja. En invierno, mezcladla con un poco de agua templada para que se sitúe más cerca de los 15º.

Debéis introducir ambas piernas a la vez en el agua. Mantenedlas dentro, moviendolos pies de vez en cuando, durante 10 segundos a 1 minuto, hasta que el frío os haga sentir casi un dolorcillo.

Luego debéis sacar las piernas, sacudir el agua con la mano (sin secar), poneros rápidamente los calcetines de lana y andar durante media hora o bien acostaros en la cama bien tapados (obviamente, la pirmera opción es preferible en verano y la segunda en invierno).

La imagen es gentileza de Javi R. Chaler

Menos problemas tras la depilación con cera

piernasLos pelos enquistados, los granitos y la irritación son problemas comunes tras la depilación. Hay personas más propensas que otras a sufrir esas complicaciones, pero todos, más que menos, sabemos de qué va el tema.

Voy a proponeros algunas ayudas que harán menos problemática la depilación.

Exfoliar antes

En primer lugar, vale la pena exfoliar la zona si no se trata de una piel muy sensible. Utilizad un exfoliante suave, a mí me gusta especialmente el Exfoliante de Abedul de Welleda (10€), aunque una piedra pómez suave también es de utilidad (pero debéis usarla con ojo, puede dejaros en carne viva si no os moderáis). Limpiar la piel muerta ayudará a que quede menos vello atrapado bajo la piel y a que el restante salga con un poco más de facilidad.  Sobretodo recordad: la exfoliación puede ser agresiva para algunas pieles, para algunas zonas y con ciertos productos, adaptad este consejo a vuestro caso concreto. En todo caso, esperad una o dos horas antes de hacer la depilación, para dar tiempo a la piel a desestresarse.

Mejor cera tibia o caliente

Si la cera que aplicáis está caliente o templada, el calor abrirá el poro y facilitará que el vello sea arrancado de raíz. Con la cera fría es más fácil que el vello se rompa en vez de arrancarse de raíz, aunque también es verdad que algunas personas (las que no tienen mucho vello ni muy fuerte) pueden preferirla ya que es mucho menos engorrosa. Además, la cera caliente o tibia puede irles mal a las personas con varices.

Agua fría y Aceite de árbol del té después de la depilación

Después de depilaros, limpiad bien la zona con agua fría, para que el poro se cierre y se proteja del mundo exterior. El aceite esencial de árbol del té es fantástico para después de la depilación. Su efecto antibacteriano y cicatrizante reducirá el riesgo de que se infecte el poro y su toque mentolado refrescará la zona. Al ser un aceite, ayudará a hidratar la piel. Puede ser buena idea repetir la aplicación una o dos veces a lo lago de las 24h siguientes, sobretodo si vuestra piel tiene tendencia a infectarse.

Proteger y sobre todo ¡No tocar!

Esa manía de tocar, arrancar con los dedos el vello superviviente y hurgar con la uña a la caza de los que han quedado bajo la piel es lo peor que podéis hacer. Acabáis de someter a vuestra piel a una agresión antinatural y lo último que necesita es que la fastidiéis más. El primer día después de la depilación es crítico, debéis debéis mantenerla limpia y protegida de más agresiones hasta que se recupere. Ya habrá tiempo al día siguiente de hacer los retoques y lucir calvicie. Así que nada de tocar, ni tomar el sol, ni aplicar cremas con productos químicos agresivos.

Últimos retoques

Al día siguiente de la depilación, podéis tratar de hacer algunos retoques. Si ha quedado algún pelo al desubierto, arrancadlo (sin romperlo) con unas pinzas adecuadas cuidando de no pellizcar la piel.
En cuanto al vello que ha quedado bajo la piel, se debe tratar con cautela, no como un pasatiempo. Utilizad una aguja previamente esterilizada (con alcohol de farmacia o fuego, por ejemplo), observadlo para determinar qué extremo es la raíz y cuál la punta y pinchad junto a la raíz a ras de piel, lo justo para atravesar la capa que lo cubre. Debéis tratar de levantarlo y entonces arrancarlo con las pinzas.
Después de estos retoques, limpiad bien la piel con agua y jabón suave. Si habéis tenido que retocar mucho o si habíes necesitado la aguja, aplicad otra vez aceite de árbol del té.

Ensalada sencilla 2: Crudités

Siguiendo con la propuesta de intoducir en la dieta veraniega distintas ensaladas y sin salirnos de los ingredientes de una lista de la compra básica, voy a proponeros las crudités.

Crudité de varias verdurasLas crudités son un aperitivo o un acompañamiento muy sano. Consiste sencillamente en verduras crudas de consistencia dura peladas y/o limpias y cortadas en trozos alargados, que se cogen con la mano y se remojan en alguna salsa.

Las verduras utilizadas quedan a discreción de lo que más os guste o lo que tengáis a mano: pimientos, apios, zanahorias, pepinos, cebolla tierna o ajos tiernos son los más adecuados por forma y consistencia.

En cuanto a la salsa, por motivos de comodidad, suelen ser espesas. Para preparar una salsa espesa, pensad en ingredientes base densos, como yogur, queso, aguacate o frutos secos machacados. Hay muchas opciones, pero voy a proponeros algunas que no se salen de la lista de la compra en la que se basan estas recetas.

Salsa de queso: Coged el queso que prefiráis o que tengáis en casa. Si es un queso pastoso, sólo tenéis que hacer una pasta con un tenedor, rebajadlo con agua o aceite si es necesario para que adquiera la consistencia adecuada. Añadid alguna hierba. Podéis con esa base preparar varias salsas ligeramente distintas en función de las especias que añadáis a cada una (pimienta, romero, tomillo, orégano o lo que tengáis a mano)

Salsa de frutos secos: coged los frutos secos que tengáis a mano y machacadlos bien. Añadid un poquito de agua para emulsionar. Si necesitáis que la consistencia sea todavía más líquida, utilizad un queso de sabor suave (camembert, brie o queso fresco)

Olivada: la salsa olivada no es más que olivas trituradas hasta formar una pasta. Puede comprarse hecha, pero si no, es fácil hacerla (aunque dependiendo de la aceituna, puede ser más o menos engorroso liberarlas del hueso)

Salsa de legumbres: el humus, por ejemplo, muy típica de la comida libanesa, es una crema hecha con garbanzos. Para preparar el auténtico humus necesitaríamos un ingrediente (el tahin, una pasta de sésamo) que no tenemos en la lista de la compra. Pero podemos prepar una salsa inspirada en esa idea: Coged la legumbre que tengáis a mano (garbanzo, lenteja, judía…) y trituradla con un poquito de aceite, limón y ajo hasta que adquiera la consistencia adecuada.

Ensalada sencilla 1: Tomate y queso

Siguiendo con la propuesta de intoducir en la dieta veraniega distintas ensaladas y sin salirnos de los ingredientes de una lista de la compra básica vamos a empezar con una ensalada de tomate que a menudo es llamada “griega”.

Tiempo esitmado de preparación: 10 minutos

Ingredientes:

  • Tomate
  • Queso: lo ideal es el queso feta, pero también podéis utilizar queso de cabra de rulo (o en realidad, cualquiera que os guste, es vuestra ensalada)
  • Aceitunas: las negras quedan muy bien, las arbequinas también. Las que os apetezca, peor que tengan hueso.
  • Ajos secos
  • Cebolla: de figueras o tierna son las que a mí me gustan más para esta ensalada.
  • Aliño: aceite, sal y romero

Preparación:

  • Limpiad y cortad el tomate a rodajas y colocadlo cubriendo la fuente o plato.
  • Espolvoread un poco de sal sobre el tomate.
  • Cortad un poco de cebolla y ajo a trozos pequeños y repartidlos sobre el tomate.
  • Desmenuzad el queso y ponedlo por encima (el sabor es muy fuerte, no pongáis demasiado o matará el resto de sabores).
  • Espolvoread el romero sobre todo ello.
  • Aliñad con aceite de oliva en el último momento

Lista de la compra para ensaladas

Ensalada vegetal mediterráneaA mucha gente las ensaladas le parecen aburridas. Eso sucede, a menudo, porque siempre tienen en la mente la misma imagen: lechuga, tomate, zanahoria, cebolla y olivas. Esa es una maravillosa ensalada mediterránea, pero cuando es la única opción puede resultar un tanto monótona.

En verano, es muy recomendable incluir ensaladas al menos en las comidas del mediodía. Son platos fáciles y rápidos de preparar. Aportan muchos nutrientes y con mayor garantía que los platos cocinados (el calor destruye o pervierte muchos de los bioactivos de los alimentos).  Así que es una lástima que mucha gente las haya desterrado de su alimentación cotidiana.

Así que voy a proponeros una lista de la compra con unos cuantos ingredientes fáciles de encontrar y muy versátiles que os permitirán hacer muchas variaciones.

  • Lechugas y otras hortalizas de hoja: hay que acabar con el reinado de terror de la lechuga Iceberg. En los restaurantes se usa mucho porque es muy fácil de limpiar y cortar, pero para muchos (y me incluyo) es la más sosa de las lechugas. Existen muchas variedades, cada una con su sabor característico. Explorar las distintas opciones y variad a lo largo de la semana: la Batavia, la Romana, la Baby, la Lollo Rosso, la Hoja de Roble, la Mantecosa, la Escarola, las Endivias y los cogollos se encuentran en la mayoría de verdulerías y supermercados durante la primavera y el verano. Pero no sólo la lechuga se puede hacer en ensalada. Hay muchas otras hortalizas de hoja que quedan geniales: las Espinacas son tan fáciles de encontrar como cualquier lechuga y la Rúcula, los Berros o los Canónigos se encuentran en bolsas, ya limpios, en muchos supermercados.
  • Zanahorias: el problema con las zanahorias es que algunas tienen una textura y un sabor coreosos. Esas, las zanahorias gruesas y leñosas son las que van bien para cocinar, para comer cruda vale la pena comprar las zanahorias de ramillete que vienen con las hojas: son más pequeñas y larguiruchas y suelen tener un sabor más dulce.
  • Cebollas: También existen variedades y también aportan sus matices: mientras que amarillas se suelen usar cocinadas, en ensaladas quedan mejor las cebollas tiernas, muy crujientes y frescas, la cebolla morada de Figueras queda especialmente bien si se deja en remojo con agua y un poco de sal.
  • Quesos: el queso griego Feta es ideal para ensaladas, los quesos de cabra en rulo, los de pasta blanda como el brie o el camembert, los frescos y los azules, todos ellos casan bien con las ensaladas y al tener sabores fuertes y texturas distintas a los vegetales, son un elemento genial para aportar variedad.
  • Aceitunas: ¿Sabéis el reinado del terror de la lechuga iceberg? Pues lo mismo con las aceitunas rellenas de anchoa. Los que tenemos la suerte de vivir en el mediterraneo tenemos a nuestro alcance una variedad enorme de aceitunas que hay que aprovechar. Id un día a una de esas tiendas o paradas de mercado en las que venden olivas. Pedid que os dejen probarlas y explorad los distintos sabores.
  • Legumbres: ¿Quién ha dicho que las legumbres son alimento de invierno? Las lentejas, judías y garbanzos casan muy bien con las ensaladas, las hacen más saciantes y elevan el contenido en proteínas del plato. Las legumbres precocidas son muy tentadoras por lo rápidas y fácles de usar que son, pero las que encontramos en el supermercado a menudo están bastante hechas y se deshacen. Para aquellos a quines no les guste eso, sabed qeu las ecológicas suelen estar más crudas, por lo que mantienen una textura firme y agradable.
  • Pasta: la ensalada de pasta no es lo mismo que ensalada con pasta. Este ingrediente puede ser el ingrediente protagonista de una ensalada o puede añadirse en pequeñas cantidades.
  • Tomates: es difícil encontrar tomates buenos hoy en día, pero en verano es cuando mayores probabilidades hay de encontrar tomates sabrosos. Además del típico tomate redondo y carnoso (Dan-Ronc), perfecto para las ensaladas, están los tomates pequeños tomates cherry, que pueden ponerse enteros (lo cual permite “explotarlos” dentro de la boca, fantástico)
  • Pimientosverdes, rojos, naranjas o amarillos, aportan un toque de color y sabor a las ensaladas. Consumidos crudos son una muy buena fuente de vitamina C.
  • Pepino: Si sólo habéis probado los pepinos de supermercado y no os han gustado, no lleguéis a la conclusión de que pueden gustaros. Los pepinos de huerta son absolutamente distintos, de sabor dulce en vez de amargo y de textura rica en vez de arenosa. Aportan muchísimo frescor a una ensalada.
  • Frutos y frutas secos: pipas de girasol y calabaza, pasas, nueces, avellanas, cacahuetes son alimentos fantásticos, con una gran riqueza de sabores que aportan nutrientes importantes (ácidos grasos, magnesio, calcio, zinc…) Es buena idea tenerlos en casa y acostumbrarse a utilizarlos. Eso sí, compradlos crudos, pelados o no, pero crudos, no fritos.
  • Futas: la manzana y el limón son dos ingredientes que pueden usarse en muchas ensaladas. El limón sobretodo es un buen aliño que además facilita que aprovechemos el hierro de los vegetales.
  • Ajos: Los ajos secos son un ingrediente que no falta en ninguna casa a lo largo de todo el año. En verano, podemos disfrutar también de los ajos tienros.
  • Especias: todos tenemos especias en casa. Aseguráos de tener pimienta, romero, orégano, tomillo. La menta fresca y el jengibre no siempre se encuentran, pero si los veis…
  • Aceite: Ya que en la ensalada el aceite se toma crudo, vale la pena tener una botella de un aceite realmente bueno.
  • Vinagre: el aceite balsámico es ahora muy fácil de encontrar, así como el vinagre de manzana. Si soys de gustos más clásicos, seguid con aceite de vino.

Esta es la lista básica de la compra. La mayoría de estos ingredientes pueden usarse para otros platos que no sean ensaladas. En los próximos días, veremos cómo combinar estos ingredientes para hacer distintas ensaladas de sabores muy diferentes. En la variedad está el gusto.