Mes: abril 2016

Hidroterapia de Colon

La hidroterapia de colon es una técnica terapéutica para la limpieza del intestino grueso con agua que tiene el potencial de limpiar todo el colon de heces, gases y residuos digestivos acumulados en la luz y en la pared intestinal. Las heces acumuladas son una gran fuente de toxinas que acaban en la sangre y que tienen que ser procesadas por el hígado y el riñón, suponen una fuente de gases que pueden inflamar el intestino causando dolor e interfieren en el movimiento intestinal, perpetuando el estreñimiento.

Para la medicina natural, las estrategias de limpieza y detoxificación son muy importantes. Pero, normalmente, depurar toxinas acumuladas supone que el órgano emuntorio implicado realice un esfuerzo extra para procesar esas toxinas movilizadas. No pasa eso en el caso de la hidroterapia. Hay una fuente importante de tóxicos dentro del organismo (las heces acumuladas) y al cabo de unas sesiones, no están. Y ni el intestino, ni el hígado ni el riñón han tenido que hacer un esfuerzo extra. Magia! Me encanta.

Esta técnica me ha fascinado desde mi época de estudiante. Siempre la he recomendado como complemento a mi propio tratamiento y en cuanto tuve la oportunidad, empecé a realizarlas yo personalmente. En este artículo voy a contaros en qué consiste esta terapia y animaros a probarla.

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Estreñimientos ocultos

estrenimientoMuchas personas tienen el colon atascado de heces y la pared intestinal tapizada de restos fecales y no lo saben. Incluso muchos de aquellos que creen que no padecen estreñimiento. También hay personas que creen que para ellos lo normal es evacuar día sí día no. Pero eso es confundir “habitual” con lo “normal” o “natural” u “óptimo”.

Lo natural sería evacuar más o menos cada vez que comemos. El intestino está preparado para funcionar así, de hecho, cuando comemos se producen numerosos estímulos de biofeedback entre la parte alta del sistema digestivo y la baja, es decir: la parte alta (la boca, estómago, vesícula biliar y duodeno) le mandan mensajes a la parte baja (el intestino grueso) para que trabaje y haga sitio a la comida que está entrando.

Lo natural sería también que un porcentaje enorme de nuestra dieta consistiese en vegetales ricos en fibra, que los alimentos que ingerimos no contuviesen a apenas tóxicos y que la única bebida que ingiriésemos para apagar nuestra sed fuese el agua. Lo natural sería que hubiese días que no dispusiésemos de comida y le diésemos un descanso al sistema digestivo. Lo natural sería que nos pusiésemos en modo estrés sólo puntualmente (como la cebra que huye cuando la persigue el león pero luego sigue comiendo con total tranquilidad mientras los leones deboran allí cerca a la compañera de manada que no ha sido tan rápida)

Pero la realidad es que aprendemos a inhibir nuestro impulso defecatorio para reservar ese acto a la cómoda intimidad de nuestra casa, que nuestra alimentación es pobre en fibra y rica en tóxicos, que bebemos menos de lo necesario y comemos más de lo necesario. Todos estos factores conspiran para favorecer distintas formas de estreñimiento. Incluso la gente que evacua cada día puede ser que no evacue toda la cantidad de heces que ha generado, de forma que se va acumulando ese excedente. A menudo, personas que creen que no están estreñidas se tumban en la camilla y, al palpar su abdomen, se notan claramente los acúmulos de heces a lo largo de todo el colon descendente (lo normal sería que a esa altura del intestino grueso no hubiesen heces sólidas, antes del sigma deberían ser semisólidas, fangosas)

En otros casos el volumen de las deposiciones es correcto pero el ritmo es lento de forma que cada día se evacua los restos de la comida de hace 3 o 4 días. Imaginad ese plato de lentejas que os comisteis hace 4 días, imaginad que os lo hubieseis dejado fuera de la nevera y destapado todo este tiempo. Os lo comeríais? Pues en el interior de nuestro cuerpo los restos de comida fermentan y se pudren a un ritmo incluso más intenso que fuera.

Comed un plato cocinado con tinta de calamar o un buen plato de espinacas al vapor y observad cuantos días tardan en aparecer las heces oscuras y durante cuántas deposiciones aparecen, eso os dará una idea de si es vuestro caso. Lo natural y óptimo sería evacuar lo que hemos comido 24h después como máximo.

Os recomiendo leer los artículo sobre el estreñimiento que publiqué hace tiempo (“Digestiones difíciles (Parte 3.1): Causas del estreñimiento” y “Digestiones difíciles (Parte 3.2): Resolver el estreñimiento“) entos al artículo sobre la hidroterapia de colon que publicaré en unos días.

Trastornos emocionales (Parte 3): depresión y ansiedad

No podéis imaginar la cantidad de personas que lleva años tomando antidepresivos y ansiolíticos. Empezaron porque sufrieron un ataque de pánico en un momento de mucho estrés o porque perdieron a alguien o porque sufrieron una experiencia traumática. Normalmente, incluso cuando hubo un desencadenante, lo más habitual es que eso fuese sólo la gota que colmó un vaso que se había llenado lentamente tras años y años de ignorar necesidades profundas emocionales (sentirse realizado, valorado, comprendido, etc.) y de agredirse físicamente (abuso de sustancias perjudiciales, sueño alterado, alimentación carente en nutrientes básicos, estrés constante, sedentarismo, etc.)

ansiedad y depresion

La ansiedad es el grito de auxilio desesperado de nuestro organismo pidiendo un cambio y la depresión su rendición por impotencia. Son situaciones profundamente incapacitantes que impiden tomar las riendas y sacarnos de esa situación. Los fármacos (o los suplementos) deberían ser una herramienta que nos de fuerzas y margen de maniobra para poder tomar las medidas necesarias para arreglar el problema. Lamentablemente, lo más habitual es que los ansiolíticos y antidepresivos, en vez de ser parte de la solución, sean una alternativa a la solución.

Hace años que tomas trankimazin o motivan o deprax o prisdal o prozac o valium o tranxilium o anafranil, lo que sea. Intentaste dejarlos una vez y te encontraste mal. De ahí concluiste que seguías necesitándolos aunque puede que simplemente fuese un cuadro de deshabituación (muchos de estos fármacos no pueden dejarse de golpe) o simple pánico por dejar esa muleta. En cualquier caso, o ya no necesitas esos fármacos y deberías dejarlos o los sigues necesitando y deberías empezar a tomar medidas que resuelvan realmente el problema. Ninguna de esas situaciones se encara siguiendo exactamente como hasta ahora.

El tratamiento natural más efectivo para la depresión y la ansiedad

Si queremos hacer un huerto, lo hacemos: desbrozamos el terreno, lo ventilamos, lo abonamos, lo sembramos, lo regamos, recogemos sus frutos, etc. Si nos rompemos un brazo, nos tratamos: vamos al traumatólogo, nos hacemos radiografías, nos enyesamos, hacemos rehabilitación. Pero cuando queremos hacer un cambio en nuestra forma de ser o cuando padecemos un trastorno emocional, a menudo no conectamos profundamente con este hecho tan sencillo: que hay que hacer algo al respecto, cosas, cosas concretas, tangibles y materiales más allá de pensar “debería aprender a tomarme las cosas de otra manera“, “debería aprender a decir que no“, “debería tener más fuerza de voluntad“, “tendría que aprender a relajarme“. Hablo de:

  • Hacer ejercicio
  • Realizar actividades que nos permitan expresar nuestra creatividad
  • Relacionarnos con personas que nos gusten
  • Conseguir un trabajo que podamos apreciar
  • Hacer terapia para superar conflictos emocionales y comprendernos
  • Aprender técnicas de control del estrés (meditaciones, ejercicios respiratorios, etc.)
  • Adquirir habilidades comunicativas que nos permitan gestionar los conflictos y expresar nuestras necesidades
  • Dormir suficiente, tomarnos tiempo de descanso
  • Comer bien

Hay muchos suplementos y plantas que pueden formar parte de un tratamiento integral de la depresión y la ansiedad, como alternativas o como complementos a los fármacos y también para tratar condiciones que favorecen ese estado (carencias nutricionales, insomnio, adicción al dulce, dolor, etc). Pero estos apoyos se deben recomendar de forma personalizada y bajo supervisión profesional y no me parece buena idea recomendarlos en un blog.

Lo que sí puedes es empezar a trabajar sobre los puntos anteriores, que además de ser las medidas realmente efectivas contra esos problemas suponen un crecimiento personal del que te beneficiarás toda tu vida. Una vida que podrás disfrutar.

Superar una depresión o un trastorno de ansiedad (o en realidad vivir de forma plena y feliz) requiere tener cubiertos todos o caso todos esos puntos. Son aspectos que no podemos escatimarnos, cosas demasiado importantes y básicas. Que haya tantas personas tomando medicación que no está trabajando ni uno solo, ni uno, de esos puntos es un ejemplo perfecto de lo enfermo que está nuestro mundo y del mal uso que hacemos de los fármacos.

Pero no te angusties. Puede parecer un camino muy largo, pero es que ese camino es lo que conocemos como vivir. Ir mejorando, aprendiendo y creciendo. No hace falta tener una vida perfecta para salir de la depresión o superar la ansiedad. A menudo, basta con tomar las riendas y empoderarse. Coge papel y lápiz, mira esos puntos, piensa formas concretas en las que puedas empezar a trabajar en ellos. Si te sientes perdido y no ves cómo hacerlo, empieza por pedir ayuda.