Caza de brujas contra las vitaminas

Hoy he leído un artículo en razoncritica que me ha tocado realmente la fibra. No es que ahora mismo sea un tema de actualidad (ese artículo tiene casi cuatro meses), pero lo será dentro de poco, ya que periódicamente se reaviva la campaña en contra de las vitaminas.
El artículo en cuestión rebasa todo lo que había leído sobre la cantinela «las vitaminas son malas» llegando a unos niveles de descaro indignantes.

Las críticas son las de siempre y las vitaminas criticadas, también (sospecho que todas estas «noticias noticiosas» se basan en los mismos estudios). Y la información omitida es también la de siempre. No es que piense que se han falsificado los estudios. Me parece más bien que a) sólo se habla de los que obtienen resultados negativos y que b) obtienen esos resultados negativos porque no se administran correctamente las vitaminas.

  • 1r tópico: Se acusa a la vitamina C de no asociarse con menor incidencia de cáncer ni enfermedades cardiocirculatorias. Para empezar ¿qué dosis se adimistraron? Existe un desacuerdo entre la medicina alopática ortodoxa y la ortomolecular en cuanto a la cantidad de vitamina C recomendable. Si estos estudios se realizaron con los míseros 60 mg que nosotros llevamos años diciendo que sólo sirven para no desarrollar un escorbuto evidente, pues normal que no obtuviesen resultados. Por el contrario, si utilizaron dosis decentes pero de ácido ascórbico, pues normal también, ya que esa forma de Vitamina C es poco eficiente y a altas dosis y tratamientos prolongados puede acidificar, resultar pro-oxidativa y provocar diarrea (siendo preferible otras formas como el ester-C). Por otro lado, la vitamina C es inútil en muchos aspectos si no se acompaña con flavonoides. Por cierto, el Redoxon Complex, ese multivitamínico de farmacia, lleva 100mg de ácido ascórbico sin flavonoides.
  • 2o tópico: Se acusa al betacaroteno de aumentar las probabilidades de padecer cáncer de pulmón. Este es un clásico. Primer punto: 20mg (es lo que se dice que se administró en uno de los estudios) es una exageración de por sí. Segundo punto: cualquier naturópata sabe que dar sólo betacaroteno (sin suplementar a la vez con los otros carotenoides) promueve el cáncer de pulmón en vez de prevenirlo. Es que manda narices ¿Si alguien se dedicase a dar dosis masivas de aspirina a hemofílicos publicarían un articulo diciendo que «un estudio ha demostrado que la aspirina mata»?
  • 3r tópico: La vitamina E es inútil o peligrosa. De nuevo ¿A qué dosis? ¿Qué tipo de vitamina E? ¿Sóla o acompañada de los elementos que necesita para desempeñar sus funciones? Nosotros sabemos que la mejor forma de suplementar esta vitamina es con mezcla de tocoferoles dextrógiros (d-Alfa, d-Beta, d-Gamma, etc…) y junto con otros antioxidantes (como pequeñas cantidades de selenio). ¿Lo sabían los que hicieron esos estudios? Por cierto, volviendo al redoxon, lleva sólo lleva del tipo Alfa (y mezclado con su forma levógira, sintética y menos aprovechable)
  • 4o tópico: La vitamina A es peligrosa para la salud. Que sí, que ya lo sabemos. Suplementar con vitamina A es muy delicado y casi ningún naturópata lo hace (en cambio, damos carotenoides, que el cuerpo puede transformar en vitamina A al ritmo y cantidad que requiera) ¿Sabéis quienes utilizan dosis altísimas de vitamina A? Los dermatólogos (el famoso Roacután). El redoxoón también lleva vitamina A.

En conclusión: estos estudios más que demostrar la peligrosidad de las vitaminas (que los naturópatas conocemos), es una manifestación de los intereses comerciales por parte del sector farmacéutico. Si logran establecer la premisa de que los suplementos son peligrosos, sólo la industria farmacéutica podrá comercializarlos, tal como ha pasado con la homeopatía, de la cual dijeron que era una tontería pseudocientífica hasta que aumentó la demanda, momento en el cual se apresuraron a decir «Uy qué peligro, mejor lo manejamos (=cobramos) nosotros»

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