Digestiones difíciles (Parte 2): Problemas de gases

globoEn el anterior primer artículo sobre digestiones difíciles vimos cómo se supone que ha de desarrollarse el proceso digestivo y qué fallos podían producirse dando como resultado una mala digestión, así como los trastornos más comunes que se manifiestan cuando esto sucede.

En este artículo vamos a ver qué pueden hacer para mejorar su digestión aquellos a los que una les produce gases. Cuando hablamos de gases, hablamos de dos fenómenos:

  • Gases en el estómago y la primera parte del intestino delgado, que producen hinchazón epigástrica y eructos.
  • Gases en el intestino grueso, que producen hinchazón del bajovientre, ventosidades y a veces hasta dolor.

Los gases que se producen en el estómago no suelen llegar hasta el intestino grueso: o bien son expulsados por la boca, o bien son reabsorbidos en el intestino delgado. Son dos trastornos que vale la pena tratar independientemente, pues:

Gases en el estómago: cómo evitarlos

La presencia de gases en el estómago puede tener varias causas:

  • Los alimentos llevan demasiado tiempo en el estómago y empiezan a fermentar, liberando gases (esto sucede cuando la comida es demasiado pesada, copiosa o indigesta, cuando hay un problema de retraso de vaciamiento gástrico o cuando un estado de estrés reduce la actividad del sistema nervioso parasimpático, que es el que promueve la digestión).
  • La comida incluye alimentos o sustancias propensas a generar gases (canela, chocolate, legumbres, fruta, verduras, cereales y edulcorantes como fructosa, sorbitol o manitol suelen resultar flatulentos, pero también hay propensiones personales)
  • La comida incluye alimentos que contienen aire (legumbres enteras, bebidas gaseosas, alimentos batidos como la nata, la tortilla o la mouse, etc…)
  • Se ha producido una ingestión de aire directa (por un reflejo ansioso -“glups”-, por comer demasiado rápido, por beber de una botella, por beber de una pajita, por llevar prótesis dentales inestables que obliguen a sorber, etc…)
  • Una inflamación del estómago (gastritis) también se asocia con la formación de gas en el estómago (los mecanismos parecen no estar claros)

Si identificas alguno de estos factores, evitarlos es bastante fácil:

  • Mastica bien
  • Evita tragar aire durante la comida.
  • Descubre qué alimentos te producen gases y no abuses de ellos.
  • Evita las comidas copiosas y trata de que haya una proporción adecuada de proteínas, grasas e hidratos de carbono.
  • Toma medidas frente al estrés (esto es tema para varios artículos)
  • Si además de los gases presentas habitualmente otros síntomas como dolor de estómago, reflujo ácido o acidez, puede ser que padezcas una gastritis. Debes consultar el tema con un profesional.
  • Por último, puede usarse el carbón activo ocasionalmente, pero con precaución y moderación. Este compuesto es muy valorado como remedio de urgencia para las intoxicaciones, ya una vez ingerido abosrve lo que tenga al lado, aislándolo y facilitando su expulsión (ya sea a través de vómito o las heces) Parece tener una buena afinidad con el gas, por lo que da buen resultado como remedio para los gases ya sean altos o bajos. El problema del carbón activo es que también absorberá nutrientes, por lo que su uso regular entraña el riesgo de provocar una carencia imprevisible. No obstante, es una buena opción, por ejemplo, para alguien que sabe que tal alimento que sólo consume de vez en cuando le produce unos gases terribles. Debe tomarse una cápsula antes de las comidas. No debe tomarse si existe estreñimiento, ya que aumenta su volumen y puede agravar el atasco. Si tomáis algún medicamento junto con las comidas, debéis saber que el carbón activo probablemente reduzca su eficacia ya que reducirá su absorción.

Gases en el intestino grueso: cómo evitarlos

Los gases que se generan en el intestino grueso tienen su origen en la fermentación y putrefacción de lo que acabarán siendo las heces. Estos procesos químicos son normales y fisiológicos y se producen con la ayuda de la flora bacteriana del intestino (hablamos de ella en el artículo sobre probióticos). Estas bacterias se alimentan de los nutrientes no digeridos y no aprovechados y en su propio proceso digestivo, liberan gases (sobretodo gases sin olor, sólo una pequeña parte, los gases putrefactivos con azufre, son fétidos)

Generar una pequeña cantidad de gas es normal (ojo, pequeña pueden ser hasta 15 ventosidades más o menos, lo que sería entre 1 y 1’5 libros de aire). El problema ocurre cuando los gases intestinales están en exceso o no se pueden evacuar, que es cuando puede provocar dolor de tipo cólico e inflamación del bajovientre. Cuando las ventosidades se convierten en un problema hablamos de flatulencia (el nombre técnico es meteorismo; la primera vez que lo oí casi me muero de la risa) Las causas son varias:

  • Cuando la flora está desequilibrada (exceso de bacterias putrefactivas y una carencia de bacterias fermentativas) las ventosidades pueden ser más fétidas de lo normal. Si ocurre puntualmente no tiene más importancia ya que ciertos alimentos ricos en azufre (como la cebolla, la coliflor y los huevos) también pueden empeorar el olor.
  • Descubre qué alimentos te producen gases y no abuses de ellos.
  • Cuando consumimos más fibra de la habitual pueden producirse más gases de lo normal. La fibra no se absorbe (de ahí derivan sus propiedades, como vimos en el artículo sobre alimentos integrales) y llega al colon. Las bacterias, que sí pueden nutrirse de ella (especialmente de la fibra soluble), tienen entonces buffet libre. A mayor actividad digestiva de la flora, mayor producción de gases. Esto no quiere decir que no debas consumir fibra, en la mayoría de casos el problema se resuelve si aumentamos progresivamente su cantidad hasta llegar a los niveles requeridos (unos 35gr diarios) y la mantenemos estable, ya que este problema se da más en personas que no están acostumbradas a consumir mucha fibra aunque hayan tomado menos que otros que sí que están acostumbrados (parece como si las bacterias aprovecharan para darse un atracón cuando la dieta habitual es pobre en fibra)
  • Algunos trastornos y enfermedades de la mucosa intestinal (gastroenteritis, parasitosis, enfermedades inflamatorias u obstructivas, malabsorción, intolerancias alimenticias, etc…) pueden ocasionar gases, aunque entonces es habitual que aparezcan otros síntomas.
  • El estreñimiento, al prolongar el tiempo de permanencia de las heces, también favorece la formación excesiva de gases, pues la flora tiene más tiempo para aprovechar el suministro de alimento.

Hay varias estrategias para enfrentar los gases:

  • En primer lugar, si hay estreñimiento, debe atajarse, nos ocuparemos de esto en el siguiente artículo.
  • Si además de gases observas alteraciones habituales en las heces (colores o texturas extraños, presencia de alimentos no digeridos, sangre, dolor, etc…) consulta con un profesional para que pueda descartar una enfermedad subyacente.
  • Descubre qué alimentos te producen gases y no abuses de ellos.
  • Determinar si el problema tiene su origen en un desequilibrio de la flora puede ser complicado, pero como los suplementos de probióticos no tienen contraindicaciones y en cambio sí muchos beneficios, siempre se puede probar. Hablamos de marcas, dosis y precauciones en este artículo.
  • Aumenta progresivamente el consumo de fibra y mantenlo en las cantidades adecuadas (unos 35g diarios)
  • La fitoterapia (plantas medicinales) puede ayudar mediante las plantas carminativas, que reducen la formación de gas y ayuda a su expulsión normal. Las infusiones después de comer son un buen modo de tomar los carminativos, que además son mayoritariamente hierbas aromáticas de buen sabor.
    • Una mezcla de anís, manzanilla e hinojo a partes iguales da una infusión de sabor dulce y anisado especialmente adecuada para aquellos a quienes los gases les produce dolor.
    • Una mezcla de menta (40% del total), melisa (40%), regaliz (10%) y tomillo (10%) da una infusión más refrescante y más adecuada cuando además de gases hay pesadez después de comer y las digestiones son lentas.
  • El carbón activo, que hemos visto un poco más arriba cuando hablábamos de gases estomacales, también puede usarse para los gases intestinales, con las mismas contraindicaciones y precauciones y la misma posología.

5 Comentarios

  1. Me ha parecido muy interesante los artículos que hacen mención al los gases en general, ya que yo padezco esa dolencia desde hace tiempo,no obstante cada vez que leo un articulo sobre las dietas para mejorar estos síntomas, me confunden porque se contradicen entre ellos, a veces prefiero no leerlos por que al final a parte de mi dolencia voy a terminar yo y sobre todo mi mujer mal de la “cabeza” Su articulo es mas bien informativo y dejan a elección del afectado que elija lo que menos daño le hace.Creo que es un acierto porque lo que a uno le va mal otros no tanto y a los que le va bien..lo mismo,
    Gracias porque ami si me ha orientado bastante. IRA

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