Digestiones difíciles (Parte 5.2): Resolver la acidez

Los problemas de acidez estomacal son un problema de salud serio y habitual. Los antiácidos se recetan masivamente no sólo para este trastorno sino para otros que nada tienen que ver. Existen alternativas naturales para el tratamiento de la acidez que ofrecen ventajas interesantes. Vale la pena conocerlos y considerarlos.

Superar la acidez de estómago naturalmenteYa hemos visto en el artículo anterior sobre acidez en qué consite el trastorno.

Es importante saber qué es lo que está fallando y de qué modo está afectando a la salud para tomar medidas adecuadas.

En este vamos a examinar qué medidas se pueden tomar y cuales no son recomendables.

Por qué los antiácidos NO son una solución

Está claro que si uno reduce la producción de ácido del estómago, los síntomas ralacionados con la acidez mejorarán. Pero si tú generas un exceso de ácido por culpa del estrés, o si tú eres demasiado sensible al ácido porque tu mucosa está deteriorada, por más antiácidos que tomes seguirás estresado o tu mucosa seguirá deteriorada. El problema real no se resuelve con antiácidos.

Tomar un antiácido puntualmente o como parte de un tratamiento profundo no tiene por qué ser un problema, pero el hecho de que estos fármacos sean de los más vendidos ya nos demuestra que no se usan de este modo. La gente que toma antiácidos suele hacerlo de forma crónica.

Y no se trata sólo de que sean medidas paliativas que permiten que el verdadero trastorno siga estando ahí, de incógnito, es que además el propio efecto de la medicación tiene consecuencias tan indirectas y profundas que no se reflejan en los efectos secundarios de los prospectos, con lo cual mucha gente que los toma no es consciente de sus efectos secundarios. Porque son indirectos, pero no por ello menos serios. El ácido clorhídrico está ahí por algo, no es un capricho de nuestro organismo. Elimnar o reducir la acidez puede tener consecuencias graves:

  • Por una parte, el ácido nos ayuda a digerir la comida. Si reducimos el ácido, digeriremos peor. Si digerimos peor, absorveremos menos nutrientes y a medio o largo plazo acabaremos con alguna carencia nutricional. Las consecuencias de esas carencias son tantas como posibles nutrientes deficitarios: desde una propensión a las infecciones, dolores de cabeza crónicos, alteraciones del estádo de ánimo y un etcétera realmente, realmente muuuy largo.
  • Además, el ácido clorhídrico estomacal es el pircipal recurso para la degradación de las proteínas. Si éstas no se degradan correctamente, llegarán al intestino porciones de alimentos proteicos sin digerir y, como ya hemos visto en otros artículos, la presencia de alimentos no digeridos en el intestino es altamente perjudicial. ¿habéis oído eso de que una persona puede acumular 2 kg de carne putrefacta en el intestino que no llegan a evacuarse? Bien, pues eso pasa más facilmente si reducimos el ácido estomacal. La presencia de alimentos mal digeridos en el intetino deteriora la mucosa intestinal y amenaza el delicado equilibrio de la flora bacteriana, perjudicando el sistema inmunitario, favoreciendo enfermedades intestinales e inmunológicas.
  • Por último, el ácido clorhídrico nos protege de los microorganismos patógenos que ingerimos con la comida. La inmensa mayoría de bacterias (helicobacter pylori, de la que hablamos en el anterior artículo, es una de las pocas excepciones conocidas) mueren en el estómago gracias al baño ácido. Por eso las enfermedades intestinales bacterianas agudas no se deben a bacterias vivas sino a las toxinas que dejan después de muertas y por eso la mayoría de yogures no son una fuente cuantiosa de flora (a pesar de lo que digan los anuncios) y es mejor recurrir a suplementos preparados para resistir el ácido. Si no tenemos un estómago adecuadamente ácido, vamos a ser muchísimo más susceptibles a las infecciones de bacterias y hongos. ¿Os parece poco grave? Preguntad a alguien que tenga cándida, a ver qué os dice.

Además, un estudio publicado en Gastroenterology en Julio del 2009 indica que el uso de antiácidos puede favorecer los problemas de acidez. Esto tiene tela si se piensa en varios hechos:

  • que los antiácidos se recetan como protectores gástricos en pacientes sin acidez que toman ciertos antiinflamatorios.
  • que mucha gente toma antiácidos antes incluso de tener acidez, simplemente por el hecho de que a menudo la padecen.
  • que a veces, ante ciertos síntomas ambiguos, se recetan antiácidos sin tener claro si el problema es la hiperclorhidria.

Así, el uso constante e injustificado de antiácidos puede de hcho asegurar la necesidad constante de éstos. Una profecía autocumplida.

Por todos estos motivos no es recomendable confiar en los antiácidos para resolver un problema de acidez. Lo cual no quiere decir que no haya casos concretos y puntuales en los que puedan resultar de utilidad, tal como veremos un poco más abajo.

Medidas a tomar para resolver la acidez

Como veis, la acidez no es cosa de broma. Es importante hacer algo al respecto, distinguiendo las causas y las consecuencias que está teniendo para reparar rápidamente el daño, atajar problemas mayores y evitar que vuelvan a darse esas cisrcunstancias.

Ante todo, un diagnóstico

Tener acidez de vez en cuando no es motivo de alarma. Determinados alimentos, por idiosincrasias de cada individuo o por ser ricos en grasas, pueden estimular una sobreproducción de ácido en un momento dado.

Pero si observáis que es un problema habitual, si empezáis a llevar encima sal de frutas u algún otro antiácido, debéis acudir al médico para que realice un diagnóstico. Lamentablemente, muchos doctores tienden a recetar antiácidos en estos casos sin profundizar en el tema, pero deberíais insistir en la conveniencia de haceros un chequeo para descubrir si tenéis alguno de los trastornos asociados (hernia de hiato, úlcera péptica, lesiones esofágicas, infección por helicobacter Pylori, etc…)

En segundo lugar, una vez tengáis clara cuál es vuestra situación orgánica, deberéis tomar otras medidas.

Cambios en la alimentación

Una alimentación sana
Evidentemente, una alimentación incorrecta va a favorecer este tipo de problema. El abuso de comidas precocinadas, muy industrializadas, ricas en grasas y proteínas animales, pobres en fibra y en vegetales crudos son todos ellos factores de riesgo para, entre otras muchas cosas, los problemas de acidez. Ese debe ser el primer punto a tratar.

Control inteligente y personalizado de los alimentos propensos a producir acidez
Al margen de eso, a algunos les produce acidez ciertos alimentos de uso común que no son en sí mismos poco recomendables. Algunos alimentos que producen habitualmente acidez son las cebollas, los ajos, el chocolate, las especias picantes, el café, el alcohol, los cítricos, el tomate y derivados o la menta. Aparte de estos clásicos de la acidez, hasta los alimentos menos asociados con este problema pueden favorecer la acidez en una persona concreta. Por ejemplo, conozco a una mujer a quien la zanahoria (¡¿la zanahoria?!) le produce acidez. Es importante que os conozcáis a vosotros mismos, que determinéis qué alimentos y preparados de qué modo os dan problemas (algunos dejan de tener ese efecto si están hervidos, por ejemplo, o sólo lo tienen a partir de ciertas cantidades). Una vez conozcáis vuestros alimentos susceptibles, podréis moderar su consumo.

Otros hábitos alimenticios

Hay buenos hábitos alimenticios que son recomendables para la mayoría de gente y especialmente para aquellos con problemas de hiperclorhídria:

  • Comer menos cantidad más veces al día. Recordad que de todos modos es recomendable, por muchos otros motivos, realizar al menos tres comidas y dos tenetempiés al día. En algunas personas que padecen problemas de acidez aumentar todavía más el número de ingestas resulta de utilidad, mientras que a otras les perjudica. Probad y descubrid cómo os sienta a vosotros.
  • No acostarse después comer: la posición horizontal aumenta el tiempo de contacto del contenido gástrico con el esfínter gastroesofágico, favoreciendo la aparición de reflujo gastroesofágico. Las personas con RGE deberían evitar las siestas horizontales así como  irse a dormir poco después de la cena (esto último no es saludable en ningún caso, con o sin acidez)
  • Masticar bien: masticar es un paso muy importante de la digestión que a menudo descuidamos. Es importante respetarlo con o sin acidez, pero si tenéis problemas de acidez lo es por partida doble.

Cambios en la medicación

Muchos fármacos, como antiinflamatorios, sedantes y antihipertensivos entre otros, favorecen los problemas de acidez. Consulta con tu médico para encontrar alternativas menos agresivas y/o plantéate probar otras estrategias para enfrentar el trastorno que requiere esa medicación.

Control de otros factores de riesgo

Hay otros factores de riesgo que se asocian a los trastornos de hiperclorhidria, como el tabaquismo, la obesidad o los condicionantes genéticos. Con estos últimos poco puede hacerse, aparte de cuidarse especialmente antes de que aparezca el problema si podemos suponer que tenemos una tendencia genética a padecerlo. La obesidad y el tabaquismo son factores de riesgo que sí podemos controlar y cuya superación afectará positivamente a otros muchos aspectos de nuestra salud.

Suplementación ortomolecular y fitoterapia para la acidez

remedio-para-la-mucosaHay plantas medicinales y suplmentos ortomoleculares que pueden ayudar mucho, algunos han de tomarse bajo supervisión de un profesional y no los comentaremos aquí, pero hay algunos remedios naturales que son de uso sencillo y seguro y podéis probarlos por vuestra cuenta siempre que vuestra situación de salud no sea complicada (enfermedad previa, edades extremas, embarazo, etc…). Estos remedios naturales han de usarse en combinación con las medidas que hemos explicado más arriba:

Antiácidos

Recordad que el tratamiento no puede basarse sólo en los antiácidos, aunque sean naturales y majos. No obstante, usados ocasionalmente o bien como parte de un tratamiento más completo, pueden ser de mucha utilidad. Vamos a ver cuándo:

  • Si sabes que ciertas comidas favorecen en tu caso un exceso de acidez, pero no quieres prescindir de ellas completamente, puedes utilizar un antiácido cuando las comes. Por ejemplo, a mí la pizza me gusta mucho (la marrana que te traen a casa), no la como a menudo pero de vez en cuando me doy el gusto. En esas ocasiones, si se presenta acidez, tomo un antiácido natural. Sobretodo: como antídoto, no como preventivo.
  • Si vas a hacer un tratamiento profundo, se puede utilizar durante el mismo un antiácido. Dentro de este supuesto, hay varios grados de necesidad de antiácidos. Por ejemplo, cuando hay una úlcera y hay riesgo de que el estómago se agujeree, lo de menos es si las proteínas si digieren bien o si somos más susceptibles a las infecciones. Es prioritario ahorrarle la agresión ácida a la pared estomacal. En estos casos habrá que tomar antiácidos (y de farmacia, de los fuertes). Si es un trastorno leve, no es imprescindible tomar antiácidos, pero uno puede querer ahorrarse el dolor mientras el tratamiento hace su trabajo.
  • Por último, como veremos, algunos remedios naturales funcionan mejor si se toman junto a un antiácido.

Por cierto, el uso de la leche como antiácido es una leyenda: a pesar de que en un primer momento la leche reduce la acidez debido a su pH alcalino (apoyando la impresión de que sierve a ese fin), la composición rica en proteínas y grasas promueve una mayor producción de ácido clorhídrico, provocando poco después un efecto rebote.

Vamos a ver algunos antiácidos naturales:

Zumo de patata:

El zumo de patata es alcalinizante, compensa el pH ácido del estómago, reduciendo la acidez total del medio. Está bastante malo, por cierto. Si lo hacéis en casa, utilizad siempre patatas ecológicas. Debéis licuarlas sin piel y pasarlas por un colador chino. La cantidad necesaria es medio vaso, cuando se presente la acidez. También podéis comprarlo hecho, la botella de 0’5l de Zumo de patata Biotta (ecológico) ronda los 3’35€

Zumo de Aloe Vera:

Por algún mecanismo poco claro, parece reducir la producción de ácido clorhídrico por lo que puede minimizar la acidez. No es el más efectivo de los antiácidos naturales, pero tiene ciertas ventajas añadidas que lo hacen muy interesante y es que perjudica menos el proceso digestivo que los antiácidos simples, ya que contiene enzimas proteolíticas y propiedades bactericidas que compensan en cierto modo la reducción de la acidez del medio estoamcal. No hagáis vosotros mismos el zumo, ya que se ha de hacer con cuidado para que no tenga propiedades laxantes que irritarían la mucosa. Además, la típica plantita que tenemos en casa está sometida a demasiados contaminantes como para usarla internamente. Yo suelo recomendar el Zumo de Aloe Vera de Lily of the Desert, que tiene certificado ecológico y además está desaloinizado (la aloína es el componente irritante del aloe vera, las presentaciones con efecto laxante contienen algo de este compuesto, pero para este caso es importante que se haya purificado). El bote de 1l está sobre los 20€. Suele bastar el equivalente a un vaso de chupito grande. Si lo mezcláis con zumo de papaya, que también es rico en enzimas proteolícas (además de antioxidantes) optimizaréis todavía más la digestión. En este sentido, os recomiendo el Zumo de Papaya de Dynamic Health, el bote de 0’5l está sobre los 18€. Utilizad también un vaso de chupito grande.

Remedio natural para la regeneración de la mucosa digestiva

Zumo de Aloe Vera, Col y Patata:

Tomado en ayunas, este combinado es un buen remedio para para el tratamiento de las inflamaciones y laceraciones de la mucosa digestiva.

El zumo de aloe vera tiene propiedades antiinflamatorias, bactericidas, analgésicas y cicatrizantes que aportan una acción bien combinada.

El zumo de col es rico en sustancias con efectos sinérgicos en este sentido (aminoácidos relacionados con la reparación de tejidos y la regulación inmunitaria, vitamina C y vitaminas del grupo B con un papel importante en la cicatrización y la inflamación, etc…)

Por otro lado, como la intención en este caso es que actúe directamente sobre la mucosa digestiva, es buena idea mezclarla con un poco de zumo de patata que neutralizará el ácido clorhídrico y retrasará la digestión de la mezcla, dándole más tiempo a actuar.

No conozco ningún producto que contenga esta mezcla, así que debéis comprar los zumos por separado y hacerla vosotros mismos (al momento de tomarla). Recomiendo el Gel de Aloe Vera de Lily of the Desert (contiene una parte de algas que lo hacen más denso que el zumo, sobre los 20€ la botella de 1l) y el Zumo de patata Biotta (ecológico, la botella de 0’5l ronda los 3’35€). El Zumo de Col es más efectivo si se elabora al momento con col fresca y ecológica, muy bien lavada, aunque en su defecto también podéis usar el Zumo de Col de Biotta (ecológica, fermentada, la botella de  0’5l ronda los 3€).

Durante 10 días (no prolonguéis este tratamiento durante más tiempo si no es bajo la supervisión de un profesional), tomad dos horas después de la cena la siguiente mezcla:

  • 80ml (10 cucharadas) de zumo de col
  • 80ml (10 cucharadas) de gel de aloe
  • 140ml (un vaso pequeño) de zumo de patata

Recordad que éstos son consejos para una autogestión del trastorno. Si véis que el problema persiste o que vuelve a reaparecer periódicamente, consultad con un profesional que puede profundizar en el tema.

La foto es de paul+photos=moody y está sujeta a licencia creative commons

7 Comentarios

  1. Los inhibidores de la acidez mejoran la gastritis pero en mi opinión es un tratamiento pobre que tiene efectos secundarios (tenemos ácido por algo). Habría que ver qué está provocando la gastritis y habría que mejorar el estado de la mucosa. Te recomiendo acudir a un naturópata.

  2. Muchas gracias por este artículo!

    Hace unos meses que he empezado a tener problemas de estómago y me recetaron omeprazol. En un principio me funcionaba bien, pero hace dos meses seguía teniendo molestias aunque lo tomara.
    Me hicieron una endoscopia el mes pasado y según mi médico no tengo reflujo pero sí una inflamación crónica del estómago.
    Como respondo al omeprazol me ha dicho de tomarlo si tengo molestias.
    Yo no estoy muy convencida..
    Me puedes decir tu opinión o aconsejar?
    Muchas gracias

  3. Lo compré ya echo, pero es gel de aloe vera, y es bastante espeso tiene tropezones un poco raros jejeje.
    De todas formas llevo 4 dias y de momento parace que va haciendo algo.
    Todo sea por reparar un poco mi estómago :)
    Saludos.

  4. Jorge ¿has hecho tú mismo el zumo? Lo digo por lo de los tropezones. Has de ir con cuidado si haces cosas con aloe. En la cara interna de la piel tiene sustancias muy irritativas. Sobretodo si vas a tomarla deberías comprar preparados (se preocupan de depurar las antraquinonas, las sustancias irritativas)
    Por otro lado, sobre el sabor, si compras los que hace Vogel verás que no están tan mal como si lo haces tu.

  5. El metodo no se si funcionará pero sabe a perros muertos xD.
    Los tropezones del aloe dan bastante asco XDDDDDDD.
    Saludos.

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