Ensalada sencilla 2: Crudités

Siguiendo con la propuesta de intoducir en la dieta veraniega distintas ensaladas y sin salirnos de los ingredientes de una lista de la compra básica, voy a proponeros las crudités.

Crudité de varias verdurasLas crudités son un aperitivo o un acompañamiento muy sano. Consiste sencillamente en verduras crudas de consistencia dura peladas y/o limpias y cortadas en trozos alargados, que se cogen con la mano y se remojan en alguna salsa.

Las verduras utilizadas quedan a discreción de lo que más os guste o lo que tengáis a mano: pimientos, apios, zanahorias, pepinos, cebolla tierna o ajos tiernos son los más adecuados por forma y consistencia.

En cuanto a la salsa, por motivos de comodidad, suelen ser espesas. Para preparar una salsa espesa, pensad en ingredientes base densos, como yogur, queso, aguacate o frutos secos machacados. Hay muchas opciones, pero voy a proponeros algunas que no se salen de la lista de la compra en la que se basan estas recetas.

Salsa de queso: Coged el queso que prefiráis o que tengáis en casa. Si es un queso pastoso, sólo tenéis que hacer una pasta con un tenedor, rebajadlo con agua o aceite si es necesario para que adquiera la consistencia adecuada. Añadid alguna hierba. Podéis con esa base preparar varias salsas ligeramente distintas en función de las especias que añadáis a cada una (pimienta, romero, tomillo, orégano o lo que tengáis a mano)

Salsa de frutos secos: coged los frutos secos que tengáis a mano y machacadlos bien. Añadid un poquito de agua para emulsionar. Si necesitáis que la consistencia sea todavía más líquida, utilizad un queso de sabor suave (camembert, brie o queso fresco)

Olivada: la salsa olivada no es más que olivas trituradas hasta formar una pasta. Puede comprarse hecha, pero si no, es fácil hacerla (aunque dependiendo de la aceituna, puede ser más o menos engorroso liberarlas del hueso)

Salsa de legumbres: el humus, por ejemplo, muy típica de la comida libanesa, es una crema hecha con garbanzos. Para preparar el auténtico humus necesitaríamos un ingrediente (el tahin, una pasta de sésamo) que no tenemos en la lista de la compra. Pero podemos prepar una salsa inspirada en esa idea: Coged la legumbre que tengáis a mano (garbanzo, lenteja, judía…) y trituradla con un poquito de aceite, limón y ajo hasta que adquiera la consistencia adecuada.

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