¿Tu salud es una prioridad en la cocina?

shutterstock_299381816No tengo tiempo“, “no tengo dinero” y “no puedo” son tres de las grandes mentiras que nos decimos. Cuando un paciente me dice que no tiene tiempo para el yoga ni dinero para comida ecológica o que no puede vivir sin el queso, le pregunto: “Si tu hijo necesitase rehabilitación, encontrarías el tiempo y el dinero para proporcionársela? ¿Si desarrollases una alergia mortal a los quesos, los comerías?“. La respuesta, obviamente, siempre demuestra que cuando se trata de salud, no se trata ni de dinero, ni de tiempo ni de fuerza de voluntad, sino de prioridades. Tener claro esto es el primer paso.

Cuando es una cuestión familiar, más importante todavía

Pero hoy quiero detenerme en otro gran engaño que observo a menudo, que es poner a la familia como excusa. “Yo intento mejorar mi alimentación pero es que en casa somos cuatro y no puedo cocinar al gusto de todos” y “Si yo ya sé que esto me conviene pero es que a mis hijos no hay forma de convencerlos” son dos frases que oigo por lo menos una vez a la semana. La mayoría de propuestas que hago sobre alimentación son perfectamente saludables para toda la familia. Aplicarla a todos debería ser una muy buena opción. Si crees que tu pareja y/o hijos son mayores para decidir qué comen ¿no crees que lo son también para cocinárselo ellos solos si no les gusta lo que haces tú? Y si hablamos de niños pequeños ¿por qué iban a tomar ellos las decisiones sobre su alimentación? ¿Acaso las toman sobre los tratamientos médicos que reciben? ¿O sobre la educación que reciben? ¿Por qué no ibas a tomar tú las decisiones sobre lo que comen igual que haces con todo lo demás? ¿Y si esa decisión está en tu mano, por qué ibas a decidir ofrecerles algo menos que la mejor opción, la más saludable?

A esas madres que se preocupan tanto por la comodidad de sus hijos les digo siempre lo mismo: los niños aprenden de lo que haces, no de lo que dices. ¿Quieres enseñar a tus hijas que amar es descuidar su propia salud y complacer los caprichos del resto de su familia incluso cuando éstos son perjudiciales para todos? ¿Quieres que tus hijos busquen mujeres incapaces de cuidarse a ellas mismas?

La vida es cuestión de prioridades y es importante tenerlas claras. Saber cuidarnos a nosotros mismos es la lección más valiosa que podemos aprender y el mejor ejemplo que podemos dar. La familia debería ser una motivación más para cambiar, no un elemento disuasorio.

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