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Trastornos emocionales (Parte 3): depresión y ansiedad

No podéis imaginar la cantidad de personas que lleva años tomando antidepresivos y ansiolíticos. Empezaron porque sufrieron un ataque de pánico en un momento de mucho estrés o porque perdieron a alguien o porque sufrieron una experiencia traumática. Normalmente, incluso cuando hubo un desencadenante, lo más habitual es que eso fuese sólo la gota que colmó un vaso que se había llenado lentamente tras años y años de ignorar necesidades profundas emocionales (sentirse realizado, valorado, comprendido, etc.) y de agredirse físicamente (abuso de sustancias perjudiciales, sueño alterado, alimentación carente en nutrientes básicos, estrés constante, sedentarismo, etc.)

ansiedad y depresion

La ansiedad es el grito de auxilio desesperado de nuestro organismo pidiendo un cambio y la depresión su rendición por impotencia. Son situaciones profundamente incapacitantes que impiden tomar las riendas y sacarnos de esa situación. Los fármacos (o los suplementos) deberían ser una herramienta que nos de fuerzas y margen de maniobra para poder tomar las medidas necesarias para arreglar el problema. Lamentablemente, lo más habitual es que los ansiolíticos y antidepresivos, en vez de ser parte de la solución, sean una alternativa a la solución.

Hace años que tomas trankimazin o motivan o deprax o prisdal o prozac o valium o tranxilium o anafranil, lo que sea. Intentaste dejarlos una vez y te encontraste mal. De ahí concluiste que seguías necesitándolos aunque puede que simplemente fuese un cuadro de deshabituación (muchos de estos fármacos no pueden dejarse de golpe) o simple pánico por dejar esa muleta. En cualquier caso, o ya no necesitas esos fármacos y deberías dejarlos o los sigues necesitando y deberías empezar a tomar medidas que resuelvan realmente el problema. Ninguna de esas situaciones se encara siguiendo exactamente como hasta ahora.

El tratamiento natural más efectivo para la depresión y la ansiedad

Si queremos hacer un huerto, lo hacemos: desbrozamos el terreno, lo ventilamos, lo abonamos, lo sembramos, lo regamos, recogemos sus frutos, etc. Si nos rompemos un brazo, nos tratamos: vamos al traumatólogo, nos hacemos radiografías, nos enyesamos, hacemos rehabilitación. Pero cuando queremos hacer un cambio en nuestra forma de ser o cuando padecemos un trastorno emocional, a menudo no conectamos profundamente con este hecho tan sencillo: que hay que hacer algo al respecto, cosas, cosas concretas, tangibles y materiales más allá de pensar “debería aprender a tomarme las cosas de otra manera“, “debería aprender a decir que no“, “debería tener más fuerza de voluntad“, “tendría que aprender a relajarme“. Hablo de:

  • Hacer ejercicio
  • Realizar actividades que nos permitan expresar nuestra creatividad
  • Relacionarnos con personas que nos gusten
  • Conseguir un trabajo que podamos apreciar
  • Hacer terapia para superar conflictos emocionales y comprendernos
  • Aprender técnicas de control del estrés (meditaciones, ejercicios respiratorios, etc.)
  • Adquirir habilidades comunicativas que nos permitan gestionar los conflictos y expresar nuestras necesidades
  • Dormir suficiente, tomarnos tiempo de descanso
  • Comer bien

Hay muchos suplementos y plantas que pueden formar parte de un tratamiento integral de la depresión y la ansiedad, como alternativas o como complementos a los fármacos y también para tratar condiciones que favorecen ese estado (carencias nutricionales, insomnio, adicción al dulce, dolor, etc). Pero estos apoyos se deben recomendar de forma personalizada y bajo supervisión profesional y no me parece buena idea recomendarlos en un blog.

Lo que sí puedes es empezar a trabajar sobre los puntos anteriores, que además de ser las medidas realmente efectivas contra esos problemas suponen un crecimiento personal del que te beneficiarás toda tu vida. Una vida que podrás disfrutar.

Superar una depresión o un trastorno de ansiedad (o en realidad vivir de forma plena y feliz) requiere tener cubiertos todos o caso todos esos puntos. Son aspectos que no podemos escatimarnos, cosas demasiado importantes y básicas. Que haya tantas personas tomando medicación que no está trabajando ni uno solo, ni uno, de esos puntos es un ejemplo perfecto de lo enfermo que está nuestro mundo y del mal uso que hacemos de los fármacos.

Pero no te angusties. Puede parecer un camino muy largo, pero es que ese camino es lo que conocemos como vivir. Ir mejorando, aprendiendo y creciendo. No hace falta tener una vida perfecta para salir de la depresión o superar la ansiedad. A menudo, basta con tomar las riendas y empoderarse. Coge papel y lápiz, mira esos puntos, piensa formas concretas en las que puedas empezar a trabajar en ellos. Si te sientes perdido y no ves cómo hacerlo, empieza por pedir ayuda.

Mantener el buen ánimo después de las vacaciones

Bueno, hoy despedimos las vacaciones. Espero que hayáis recargado las pilas. Yo lo he hecho y después del parón del verano, el blog vuelve a la vida con energías renovadas. Para empezar y para todos aquellos que estéis maldiciendo este martes primero de setiembre, vamos a hablar sobre la “depresión post-vacacional”.

estres post vacacionalLa llamada “depresión post-vacacional” no está tipificada en ningún manual de psiquiatría. El nombre ha sido dado a conocer por la televisión, los suplementos dominicales y las revistas. Ahora bien, dejando de lado lo exagerado del término, sí que es cierto que cuando llega setiembre, nuestro estado anímico se enfrenta a un montón de retos: hay muchos gastos que pueden desequilibrar la economía doméstica, tareas y recados que requieren nuestra atención urgente, la vuelta a un trabajo o unos estudios con los que muchos no se sienten satisfechos, etc… Todos estos factores son los que llamamos estresógenos (que generan estrés). El estrés es una reacción fisiológica (es decir, natural y deseable) que nos ayuda a enfrentar retos. Nuestro organismo está preparado para esto, es más, cuenta con ello. Pero un estrés sostenido durante demasiado tiempo puede desgastarnos y entonces deja de ser un bonito as en la manga para pasar a ser el principio de la enfermedad (de una depresión, de un trastorno gástrico o cardiovascular o lo que sea)

Teniendo esto en cuenta, ahí va el primer consejo para mantener el ánimo tras las vacaciones: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Sumérgete en ese estrés inevitable y utilízalo como un trampolín para darte impulso. Si logras poner tu vida en orden de cara al inicio del nuevo ciclo antes de que ese estrés se convierta en un problema, te será mucho más fácil mantener el buen ánimo. Encara el proceso como una misión y afróntalo con eficiencia y eficacia. A mí por ejemplo me ayuda hacer una lista de cosas que se han de hacer, dedico un rato a elaborarla y así no me van asaltando constantemente las cosas pendientes y si se me ocurre algo más, lo apunto y me olvido. Además, tachar cosas de una lista produce una sensación muy agradable. Cada día, planifica qué vas a hacer de esa lista y organízate el día de la forma más óptima. Un apunte importante: un uso óptimo del tiempo ha de incluir tiempo para el descanso y el ocio o si no te quemarás.

Y hablando de ocio, eso nos lleva al segundo consejo para mantener el ánimo tras las vacaciones: experimenta el lado positivo de la vuelta. Algo habrá de la vida que has dejado de lado durante las vacaciones que echases de menos: ese restaurante que tanto te gusta, la conexión a internet de banda ancha, amigos que nos ves desde antes de las vacaciones, esa serie de tv que ha estado de parón estival, etc… Piensa en lo que has echado de menos y trata de compaginar esas cosillas con las tareas pendientes.

El fin de las vacaciones es un período de adaptación caracterizado por el estrés, su cuerpo y tu mente se enfrentan a un reto y necesitan estar en forma para dar la talla. Aparte del estilo de vida sana que (espero) tratas de llevar todo el año, en períodos de mayor demanda puedes recurrir a alguna ayudita y ese es el tercer consejo para mantener el ánimo tras las vacaciones: si necesitas una ayudita extra, que sea natural y sana. En fitoterapia (plantas medicinales), usamos varias plantas con efecto adaptógeno, es decir, que ayudan a adaptarse a demandas aumentadas y a sobrellevar el estrés. Vamos a ver algunas de ellas, pero no sin antes repetir la advertencia habitual: si tienes alguna enfermedad grave o estás bajo medicación, deja que sea un profesional el que valore qué suplementos naturales te pueden ir bien. Una vez dicho esto, aquí están algunas de las mejores opciones:
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