Etiqueta: digestión

Hidroterapia de Colon

La hidroterapia de colon es una técnica terapéutica para la limpieza del intestino grueso con agua que tiene el potencial de limpiar todo el colon de heces, gases y residuos digestivos acumulados en la luz y en la pared intestinal. Las heces acumuladas son una gran fuente de toxinas que acaban en la sangre y que tienen que ser procesadas por el hígado y el riñón, suponen una fuente de gases que pueden inflamar el intestino causando dolor e interfieren en el movimiento intestinal, perpetuando el estreñimiento.

Para la medicina natural, las estrategias de limpieza y detoxificación son muy importantes. Pero, normalmente, depurar toxinas acumuladas supone que el órgano emuntorio implicado realice un esfuerzo extra para procesar esas toxinas movilizadas. No pasa eso en el caso de la hidroterapia. Hay una fuente importante de tóxicos dentro del organismo (las heces acumuladas) y al cabo de unas sesiones, no están. Y ni el intestino, ni el hígado ni el riñón han tenido que hacer un esfuerzo extra. Magia! Me encanta.

Esta técnica me ha fascinado desde mi época de estudiante. Siempre la he recomendado como complemento a mi propio tratamiento y en cuanto tuve la oportunidad, empecé a realizarlas yo personalmente. En este artículo voy a contaros en qué consiste esta terapia y animaros a probarla.

Leer el resto del artículo »

Estreñimientos ocultos

estrenimientoMuchas personas tienen el colon atascado de heces y la pared intestinal tapizada de restos fecales y no lo saben. Incluso muchos de aquellos que creen que no padecen estreñimiento. También hay personas que creen que para ellos lo normal es evacuar día sí día no. Pero eso es confundir “habitual” con lo “normal” o “natural” u “óptimo”.

Lo natural sería evacuar más o menos cada vez que comemos. El intestino está preparado para funcionar así, de hecho, cuando comemos se producen numerosos estímulos de biofeedback entre la parte alta del sistema digestivo y la baja, es decir: la parte alta (la boca, estómago, vesícula biliar y duodeno) le mandan mensajes a la parte baja (el intestino grueso) para que trabaje y haga sitio a la comida que está entrando.

Lo natural sería también que un porcentaje enorme de nuestra dieta consistiese en vegetales ricos en fibra, que los alimentos que ingerimos no contuviesen a apenas tóxicos y que la única bebida que ingiriésemos para apagar nuestra sed fuese el agua. Lo natural sería que hubiese días que no dispusiésemos de comida y le diésemos un descanso al sistema digestivo. Lo natural sería que nos pusiésemos en modo estrés sólo puntualmente (como la cebra que huye cuando la persigue el león pero luego sigue comiendo con total tranquilidad mientras los leones deboran allí cerca a la compañera de manada que no ha sido tan rápida)

Pero la realidad es que aprendemos a inhibir nuestro impulso defecatorio para reservar ese acto a la cómoda intimidad de nuestra casa, que nuestra alimentación es pobre en fibra y rica en tóxicos, que bebemos menos de lo necesario y comemos más de lo necesario. Todos estos factores conspiran para favorecer distintas formas de estreñimiento. Incluso la gente que evacua cada día puede ser que no evacue toda la cantidad de heces que ha generado, de forma que se va acumulando ese excedente. A menudo, personas que creen que no están estreñidas se tumban en la camilla y, al palpar su abdomen, se notan claramente los acúmulos de heces a lo largo de todo el colon descendente (lo normal sería que a esa altura del intestino grueso no hubiesen heces sólidas, antes del sigma deberían ser semisólidas, fangosas)

En otros casos el volumen de las deposiciones es correcto pero el ritmo es lento de forma que cada día se evacua los restos de la comida de hace 3 o 4 días. Imaginad ese plato de lentejas que os comisteis hace 4 días, imaginad que os lo hubieseis dejado fuera de la nevera y destapado todo este tiempo. Os lo comeríais? Pues en el interior de nuestro cuerpo los restos de comida fermentan y se pudren a un ritmo incluso más intenso que fuera.

Comed un plato cocinado con tinta de calamar o un buen plato de espinacas al vapor y observad cuantos días tardan en aparecer las heces oscuras y durante cuántas deposiciones aparecen, eso os dará una idea de si es vuestro caso. Lo natural y óptimo sería evacuar lo que hemos comido 24h después como máximo.

Os recomiendo leer los artículo sobre el estreñimiento que publiqué hace tiempo (“Digestiones difíciles (Parte 3.1): Causas del estreñimiento” y “Digestiones difíciles (Parte 3.2): Resolver el estreñimiento“) entos al artículo sobre la hidroterapia de colon que publicaré en unos días.

Recopilación: Artículos sobre digestiones difíciles

Recopilación de artículos sobre las digestiones difíciles.

Digestiones difíciles (Parte 4): Digestiones pesadas

La pesadez después de comer suele indicar un fallo en las funciones digestivas, ya sea una carencia de ácido estomacal (hipoclorhidria) o una carencia de enzimas digestivas. Más allá de la molestia que supone como trastorno en sí, la pesadez después de comer puede ser la raíz de otros problemas mayores, como carencias nutricionales y deterioro de la mucosa digestiva intestinal, que son a su vez la raíz de muchos y muy variados problemas de salud, a veces graves. Es importante pues solucionarlo de raíz.

pesadez después de comerLa sensación de atasco, de hinchazón, de somnolencia y de pesadez después de comer refleja la dificultad del sistema digestivo para manejar lo comida. La digestión requiere, como vimos, del ácido clorhídrico que se genera en el estómago y de ciertas enzimas digestivas que deshacen la comida y la hacen asimilable y que entran en juego tanto en el estómago como en el intestino (a través de la bilis y el jugo pancreático). Cualquiera de estos puntos puede fallar y producir una digestión pesada.
Leer el resto del artículo »

Digestiones difíciles (Parte 3.1): Causas del estreñimiento

estreñimientoEn el primer artículo sobre digestiones difíciles vimos cómo se supone que ha de desarrollarse el proceso digestivo y qué fallos podían producirse dando como resultado una mala digestión, así como los trastornos más comunes que se manifiestan cuando esto sucede. En la segunda entrega repasamos los problemas de gases, tanto altos como bajos. Hoy vamos a ocuparnos de otro problema horrorosamente habitual, especialmente entre mujeres: el estreñimiento.

Tal vez algunos de vosotros no sabéis que el estreñimiento no es tan sólo no poder evacuar cada día. Hacerlo con grandes dificultades es también estreñimiento. Hay gente que sólo defeca tres veces por semana y hay otros que lo hacen cada día varias veces, porque en cada intento sólo pueden evacuar una pequeña cantidad. Ambas padecen estreñimiento.

El estreñimiento puede tener varias causas:

  • La falta de ejercicio es muy habitual. El ejercicio más efectivo en este sentido es, simplemente, caminar. La gente suele menospreciar este factor pero el efecto de un paseo de 30 minutos diarios es, a menudo, milagroso. A ver si lo dejo claro: no es que se haya visto que hay una correlación estadística entre gente sedentaria y obesa y el estreñimiento. No se trata de que la gente que no camina sea también la que come mal, no se trata del consejo general de  “llevar una vida sana” (que también) Es que la motilidad del intestino se ve directamente estimulada por la actividad que se produce en la musculatura de alrededor.
  • La segunda causa tonta también muy habitual es la deshidratación. Y no hablamos de estar muerto de sed en un desierto, sino de no beber suficiente. Mucha gente confunde la sed con hambre o con ganas de fumar, en el caso de los fumadores. O no se bebe por no tener agua a mano. El intestino absorbe el agua y si no tomamos suficiente, las heces se secan. Y si se secan son más difíciles de expulsar. Parece que algo tan básico como beber no tenga que tener un efecto potente, pero creedme, si bebéis poca agua es muy probable que el origen del problema sea ese y que aumentar el consumo solucione directamente el problema.
  • Los malos hábitos son también la razón por la cual mucha gente desarrolla estreñimiento. La típica persona que se levanta con el tiempo justo para vestirse y salir corriendo al trabajo y una vez allí no se siente lo suficientemente cómoda para evacuar. Dejando de lado que si alargas el tiempo de permanencia de las heces en el intestino grueso, se sigue absorbiendo agua y se secan, el mero hecho de postergar el acto entrena al cuerpo para ignorar las necesidades excretoras. Se convierte entoces en un círculo vicioso porque esa persona ahora sabe que tal vez tarde mucho, lo cual hace todavía menos atractiva la idea de ir al baño en el trabajo.
  • La dieta inadecuada es, como no podía ser de otro modo, otro factor importante. Necesitamos una media de 35g de fibra diarios para asegurar un correcto tránsito intestinal. Por supuesto, ese número es una media, cada persona es un mundo. Ya hemos hablado de la fibra en otros artículos, así que no vamos a repetirnos. Además del aporte de fibra que supone la alimentación, se debe tener en cuenta también que la comida es una fuente importante del agua que necesitamos. Una dieta con pocos alimentos ricos en agua resulta también problemática.
  • El estrés es el otro gran factor implicado. No sólo porque una persona estresada es a menudo una persona con prisa que no ve con buenos ojos dedicar tiempo a algo tan poco productivo como defecar. Hay también un motivo puramente físico ajeno a la voluntad. Nuestro sistema nervioso se divide funcionalmente entre el Sistema Nervioso Simpático (SNS) y el Parasimpático (SNP). Las competencias de cada uno son opuestas. Cuando uno está estresado, el SNSimpático toma el mando y son sus funciones las que se expresan por encima de las del SNParasimpatico. La digestión (porpiciada por el estímulo parasimpático) es una actividad que es mejor hacer tranquilo. Si eres un animal y te está persiguiendo un depredador no es buena idea invertir recursos en digerir. Se invierten en aumentar el ritmo cardíaco y respiratorio, en agudizar los sentidos, etc… (propiciados por el estímulo simpático) En el ser humano pasa lo mismo. El estrés inhibe el estímulo parasimpático dificultando todo el proceso digestivo (es por eso que en cada una de las entregas nombraremos el estrés como causa de cualquier trastorno digestivo) Pensad que el estrés no es sólo una condición emocional. El estrés físico (dolor, temperaturas extremas, etc…) tiene exactamente el mismo efecto.
  • Muchos medicamentos (como algunos psicofármacos, antiácidos, analgésicos o ciertos laxantes, sean naturales o de farmacia) pueden dificultar la evacuación.
  • Algunas enfermedades (como el cáncerde colon, las hemorroides, traumatismos y fracturas en la zona lumbar o abdominal, ciertas infecciones y parasitosis, carencias vitamínicas, etc…) pueden manifestarse con estreñimiento.

El estreñimiento es un problema grave. No es sólo molesto y doloroso. Defecar es el modo que tiene nuestro organismo de deshacerse de lo que no necesita, la acumulación de heces es motivo de intoxicaciones disimuladas y del deterioro de la mucosa intestinal, que es lo que hace pasar lo que necesitamos y mantiene fuera lo superfluo y peligroso. La gente con estreñimiento crónico a menudo desarrolla otros trastornos que no relaciona con eso pero que tienen su causa primera en él.

Abordar el estreñimiento tiene cierto arte, ya que habitualmente hay varias causas en juego y se deben abordar simultáneamente. En el siguiente artículo os explicaré cómo realizar un programa completo para superar el estreñimiento.

Digestiones difíciles (Parte 1): Cuál es el problema

La pesadez, la somnolencia, el malestar estomacal, los gases y eructos, la acidez y regurgitaciones, etc… Las malas digestiones tienen muchas caras. Se pueden hacer varias cosas para mejorarlas. En este artículo vamos a verlas.

Lo que debe suceder

Veamos primero qué se supone que ha de suceder durante la digestión:
Apartato digestivo y elementos importantes de la digestión

  1. Los alimentos han de ser bien masticados y mezclados con saliva en la boca y llegar al estómago a un ritmo manejable y convenientemente licuados.
  2. El estómago ha de descomponer el bolo alimenticio hasta que sea completamente líquidos. Debe empezar a descomponer los nutrientes en moléculas absorbibles mediante el ácido clorhídrico y las enzimas digestitvas. Estas sustancias han de estar presentes en las cantidades adecuadas para garantizar su parte del trabajo en un tiempo. El estómago ha de permanecer cerrado por arriba y por abajo y ha de ser capaz de resistir el efecto corrosivo de sus propias secreciones.
  3. Los alimentos (ahora llamados quimo) una vez en el duodeno (la primera porción del intestino delgado), han de mezclarse con los jugos pancreáticos y la bilis. Ambas secreciones han de contener todas las enzimas necesarias y en las cantidades necesarias para acabar de degradar los nutrientes rápidamente.
  4. Los intestinos delgado y grueso han de realizar contracciones ondulatorias para hacer abanzar el quimo. A estas alturas ya no deben quedar cantidades significativas de alimentos sin digerir y sólo queda la absorción del agua y los nutrientes pertinentes y evitar el paso de lo no deseado para que forme la bola fecal. El tránsito ha de ser relativamente rápido, ya que si no, se darán fenómenos fermentativos y putrefactivos problemáticos que generarán gases. La mucosa intestinal ha de ser íntegra para que pueda realizar la abosrción correctamente. La flora intestinal debe estar equilibrada, presentando la cantidad y proporción deseable de cada tipo de bacteria benéfica y una población reducida de bacterias perjudiciales.

Ahora que sabemos qué se supone que debe suceder, veremos que hay varias cosas que pueden fallar y provocar las digestiones problemáticas.

Lo que puede fallar

Para empezar, una cosa que falla más a menudo de lo que podáis pensar, es la ingestión. Tragar aire y alimentos mal masticados es un problema muy común que produce gases en el estómago y digestiones lentas (como los alimentos no están convenientemente masticados, han de permanecer más tiempo en el estómago y aún así, a menudo llegan al intestino sin haber sufrido toda la degradación que debrían)

Por otro lado, puede haber una producción insuficiente de alguno de los jugos implicados: del ácido clorhídrico, de las enzimas digestivas encargadas de desomponer los alimentos en sustancias absorvibles, ya sean estomacales, pancreáticas o biliaries . La carencia hace que la digestión se prolongue. Siempre que los alimento permanecen más tiempo del debido en el sistema digestivo, se favorece la producción de gases tanto en el estómago (eructos) como en el intestino (ventosidades y distensión abdominal). Además, la presencia de alimentos no digeridos en el intestino, cuando se supone que no tendría que haberlos, puede favorecer que las bacterias intestinales aumenten su rendimiento colaborando, de nuevo, con la producción de gases. Es decir, tanto si les damos más comida como si les damos más tiempo para comer, habrá producción de gases. Pero los gases no son el único problema que acarrea la carencia de enzimas digestivas. La presencia de sustancias que no deberían encontrarse en ese estado puede irritar la mucosa intestinal, que puede manifestarse en forma de heces demasiado blandas o incluso diarrea.

Otro gran factor en las digestiones difíciles es el estreñimiento. Como hemos dicho, si el alimento permanece más tiempo del debido, se producirán gases.

En ocasiones, el problema puede ser, no una falta, sino un exceso de, susceptibilidad a, o fuga de ácido clorhídrico, produciendo acidez de estómago y dolor. Entended lo siguiente: normalmente no es que haya, en términos absolutos, un exceso de ácido. A veces lo hay, a veces el problema es que el estómago no puede soportarlo, a veces que que ese ácido llega a donde no debería llegar. La mucosa estomacal debería ser capaz de resistir el ácido del estómago, pero lamentablemente mucha gente la tiene debilitada o lacerada y entonces la presencia de ácido, aunque sea en cantidades fisiológicas, se convierte en un problema: gastritis o úlcera gastro-duodenal. La carencia de ciertos nutrientes, el estrés, el abuso de ciertos fármacos (como muchos antiinflamatorios) o la infección por helicobacter pylori (una bacteria capaz de vivir en el estómago) son causas comunes de la debilidad de la mucosa estomacal. Otras veces, el ácido se convierte en un problema por un fallo en el esfínter esofágico: éste es el cierre superior del estómago. Se supone que, por norma general, debe abrirse en una sola dirección (para permitir entrar pero no salir), pero varios factores pueden hacer que pierda su eficacia. En este caso, parte de los jugos del estómago pueden filtrarse por el esófago, que al contrario que el estómago no está preparado para soportar el contacto con algo tan corrosivo. Este fenómeno es lo que se llama pirosis, que se siente como una abrasión a la altura del esternón, a veces con regurgitación ácida. La debilidad de este cierre puede deberse a una malposición de la boca del estómago conocida como hernia de hiato, que impide el cierre correcto del esfínter. Cierto alimentos (como el ajo o la cebolla), así como el tabaco, pueden favorecer la relajación del esfínter (es un músculo). Un exceso de gases en el estómago (ya sean ingeridos o producidos) también favorece este fenómeno.

La flora intestinal en mal estado es también una fuente de problemas digestivos (además de otros muchos de otro tipo). El exceso, carencia o desequilibrio de las diversas especies que conviven en nuestro intestino puede asociarse a gases, diarreas, estreñimientos y dolor.

En el próximo artículo, veremos qué medidas (dietéticas, con fitoterapia y con terapia ortomolecular) se pueden tomar para solventar o manejar todos estos factores que pueden desequilibrar el proceso digestivo.

La importancia de masticar bien

Masticar bien, a pesar de ser algo que todos los padres tratan de inculcar en sus hijos, es un buen hábito que muy pocos tienen.
En realidad, todos sabemos qué es masticar bien: hacerlo hasta que la comida sea una pasta), pero tal vez ser conscientes de hasta qué punto es importante ayude a adoptar esta buena costumbre.

* Masticar mal favorece que traguemos aire durante la comida, que luego provoca eructos e hinchazón abdominal.

* Masticar mal hace que lleguen al estómago alimentos sin triturar. Durante la masticación ya se inicia la digestión ya que la saliva contiene enzimas que descomponen parte de las sustancias nutritivas. Si no masticamos suficiente, la digestión durará más y será menos efectiva. No sólo dejaremos de obtener nutrientes básicos, sino que la presencia de alimentos sin digerir en el intestino favorece el desequilibrio de la flora intestinal y perjudica la mucosa. Se asocia pues con digestiones pesadas, un intestino en mal estado, una absorción deficiente de nutrientes y una producción excesiva de gases.

* Masticar mal promueve comer más de lo necesario. La sensación de saciedad se produce en parte por la distensión del estómago, pero también hay procesos químicos implicados. La colecistoquinina, la insulina y la leptina son hormonas implicadas en la sensación de saciedad. Si se da tiempo para que se activen estas reacciones químicas, que se empiezan a producir a los 20 minutos, la sensación de saciedad se produce. Al masticar poco comemos mucha más cantidad de la que deberíamos en el mismo tiempo, por lo que se produce un desfase entre la ingestión suficiente y la señal de que hemos comido suficiente.

* Masticar mal hace que disfrutemos menos de la comida, ya que el proceso de masticar es el que pone en contacto la comida con nuestras papilas gustativas de la lengua, a través de las cuales percibimos los sabores y las texturas. Por lo tanto, masticar poco convierte la comida en un acto frívolo e inconsciente.

Y aquí tenéis un consejo que os ayudará a masticar mejor: dejad en la mesa los cubiertos después de cada bocado. Normalmente, recogemos con los cubiertos la comida del siguiente bocado en cuanto dejamos el anterior de la boca y una vez tenemos el tenedor delante de la boca se convierte en un acto inconsciente tragar para darle cabida a la siguiente porción. Así que dejad los cubiertos en la mesa o el plato y no los cojáis hasta que hayáis tragado.