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Terapia Craneosacral Biodinámica (Entrevista a Cinzia Casadio)

Un aspecto que considero muy importante dentro de mi práctica clínica es tener una vista global de la salud de las personas que acuden a mí, más allá de los aspectos en los que yo puedo incidir directamente con mis conocimientos y mis recursos pues, a veces, lo que realmente necesita un paciente es acudir a otro profesional. Por eso intento saber qué pueden aportar otras técnicas y qué profesionales son buenos en ellas.

Hoy quiero presentaros la Terapia Craneosacral Biodinámica con la ayuda de Cinzia Casadio, una terapeuta extremadamente capaz con la que tengo una amplia experiencia de colaboración.

cinzia casadio craneosacral

– Preséntate un poco, Ci, cuéntanos quien eres

Soy naturópata y terapeuta craneosacral biodinámica. Tanto mi formación como mi curriculum profesional son bastante interdisciplinares, ya que me gradué en estudios organizativos y sociales por la Universidad de Bolonia con tesis sobre Derechos Humanos y plan de estudios individual en el área psicológico-social. Mi acercamiento a la medicina natural se debe a la misma curiosidad hacia el ser humano y especialmente hacia nuestras expresiones de salud: física, psíquica e intelectual. En este sentido, el trabajo craneosacral, al que he dedicado buena parte de mi práctica estos últimos diez años, me ha permitido literalmente tomarle el pulso al funcionamiento orgánico de la vida.

Me diplomé en Inglaterra, en el Craniosacral Therapy Educational Trust de Londres bajo la dirección de Michael Kern, osteópata y terapeuta craneosacral de los pioneros en la corriente biodinámica de esta terapia y he tenido la suerte de poder seguir profundizando experiencia y conocimientos con muy buenos docentes: Franklyn Sills, Michael Shea y Jim Feil, entre otros.

– Qué es y cómo actúa la Terapia Craneosacral Biodinámica (TCSB)?

La terapia biodinámica craneosacral es una terapia manual desarrollada a partir de la osteopatía craneal de W. G. Sutherland, por él mismo y, más adelante, por John Upledger y Franklyn Sills.

Se basa en la idea de que en el interior del cráneo existe un movimiento rítmico cíclico de suaves pulsaciones producidas por la fluctuación del líquido cefalorraquídeo en su recorrido desde la cabeza al hueso sacro y vuelta a la cabeza, pasando por los huesos del cráneo y circulando por el cerebro, las meninges, la médula y los nervios espinales y de ahí expandiéndose por todo el cuerpo. A este movimiento rítmico, lo acompañan otros todavía más lentos, suaves y profundos, muy fluidos y por eso mismo llamados “mareas”.

Todos estos movimientos que surgen de nuestro sistema nervioso central se expanden e involucran todos los tejidos, órganos, huesos, sangre, fluidos, nervios y células de nuestro cuerpo. En su conjunto, forman el Mecanismo de Respiración Primaria así llamado porque, de manera semejante a la pulmonar, alterna fases de expansión (parecidas a una inhalación) y otras complementarias de contracción o estrechamiento (parecidas a una exhalación).

En el interior del cuerpo todo se relaciona a través de un sistema de fascias (tendones planos que envuelven los músculos) y éstas están interconectadas entre si, así que todos estos movimientos, incluso los más sutiles, son palpables para el tacto entrenado y transmiten mucha información sobre el funcionamiento del organismo y su nivel de vitalidad y salud.

Así, el terapeuta craneosacral es capaz de “escuchar” con sus manos e interpretar estos ritmos de expansión y contracción de todo el organismo a través de la continuidad de la fascia. De esta manera, puede valorar el estado de salud o enfermedad detectando zonas de inercia o falta de movilidad en ciertas áreas que pueden ser indicadoras de alguna disfunción o malfuncionamiento y también puede tratar esas irregularidades mediante una delicada palpación que ayude al organismo a liberarse de sus resistencias y bloqueos.

– Algunas personas creen que lo que tú haces es osteopatía craneal pero no son lo mismo. Acláranos cuál es la diferencia.

Existen dos ramas bien diferenciadas en el concepto craneal: la osteopatía craneal y la terapia biodinámica craneosacral. Aunque las dos son perfectamente válidas, el concepto es muy distinto.

La osteopatía craneal se trabaja bajo un enfoque más mecánico, movilizando suturas a fin de ser corregidas. En cambio, la terapia craneosacral biodinámica utiliza las fuerzas intrínsecas del cuerpo, para acompañarle allá donde él mismo ya está intentando llegar, respetando su propio ritmo y prioridades. La calidad del contacto manual es fundamental para el trabajo craneosacral biodinámico, la palpación es siempre muy suave y no directiva, nunca hay manipulaciones estructurales o reajustes de tipo mecánico. Hay unas palabras del filósofo y psicoterapeuta Eugene Gendlin que se aplican bastante bien a este enfoque terapéutico: “El proceso de la vida se organiza a sí mismo, tiene su propia dirección, por eso el cambio es autopropulsado. No requiere ser conducido desde afuera, ya que es intrínsecamente energético y dinámico. El cambio, como proceso, requiere facilitación y no dirección.

No se requiere ser osteópata para ser terapeuta craneosacral ya que muy poco tiene que ver con la osteopatía clásica. Por ese mismo motivo, aunque todos los osteópatas por lo general han sido formados en osteopatía craneal, el enfoque biodinámico normalmente se considera como una formación a parte de posgrado.

– Cómo es una sesión de TCS? Qué puede esperar una persona que acude a tu consulta?

Las sesiones de biodinámica craneosacral suelen ser muy tranquilas. La gente ve que va mejorando de problemas que a veces llevaba muchos años arrastrando y tratando sin éxito, así que no dudan de que algo está sucediendo pero, para un observador externo, una sesión de TCS puede parecer algo aburrida y que muy poco está sucediendo.

De hecho, normalmente las sesiones transcurren en silencio o con muy poco hablar. La persona que recibe se encuentra estirada en la camilla, vestida con ropa cómoda, mientras el terapeuta la va tratando por medio de toques ligeros de sus manos sobre varias partes del cuerpo, según necesidad.

Durante la sesión, a menudo se puede experimentar un profundo estado de relajación, tal vez cambios de temperatura, leves hormigueos u otras sensaciones. Una vez terminada la sesión, el cuerpo sigue procesando durante un tiempo variable los cambios que se han ido activando durante el tratamiento.

– Tiene alguna contraindicación, hay alguna clase de paciente que no deba someterse a esta terapia?

Al ser un tipo de trabajo tan respetuoso con los ritmos fisiológicos expresados por el cuerpo, es completamente seguro y por eso apropiado para personas de todas las edades, desde ancianos hasta niños y bebés y por esta misma razón está indicado también en aquellos casos y condiciones de salud donde se requiere especial cautela, como después de una intervención quirúrgica, en condiciones de fragilidad o cambio psico-emocional o durante las fases prenatal y perinatal. Y justamente con respecto a la maternidad y todas sus etapas, la biodinámica craneosacral es muy útil desde impulsar la fertilidad de manera natural o en todos los casos de reproducción asistida, para tratar las molestias y complicaciones que pueden aparecer durante el embarazo y tras dar a la luz, tanto en la madre como en el bebé.

– Unas últimas palabras, qué es lo que más te gusta de la terapia craneosacral biodinámica?

Lo que personalmente encuentro especialmente interesante en el trabajo biodinámico es el enfoque terapéutico: no nos enfocamos en la anamnesis clínica sino en la salud disponible en el organismo; no pretendemos arreglar absolutamente nada; somos acompañantes en el proceso que la persona que atiende a la consulta está viviendo. Trabajamos enfocandonos en lo que está funcionando bien y creando las condiciones para que crezca. Según las palabras del osteópata A. Still: “Encontrar la salud debería ser el objetivo del terapeuta. Cualquiera puede encontrar la enfermedad.

“La acupuntura es mentira” (réplica a Harriet Hall)

Varios blogs (lamediahostira, horroscopo, cuantaciencia, misteriosaldescubierto, microsiervos) se hicieron eco hace como un año de un artículo de la Dra. Harriet Hall, autoproclamada médico escéptico, que lleva el título de “Puncturing the Acupuncture Myth“.  A primera vista, el texto parece un demoledor e incontestable argumento en contra de la medicina china tradicional y especialmente la acupuntura, la prueba definitiva de que no es más que un placebo. Yo lo descubrí el otro día y como más vale tarde que nunca, voy a darle réplica. Lo hago basándome en la traducción que ha publicado uno de esos blogs, que lo han comentado: “La acupuntura es mentira“.

AcupunturaLa primera parte del artículo no es más que una colección de datos falsos, mal comprendidos y peor interpretados sobre la acupuntura que aportan sensaciones viscerales más que razonamientos para poner al lector en sintonía con el punto de vista de la autora. Mi intención, al poner de manifiesto todas las inconsistencias, errores e interpretaciones incorrectas, es bajar del pedestal a la doctora Harriet Hall. Es un médico famoso el que dice todo esto y el primer impulso es creer que estará diciendo cosas sensatas y sometidas al mismo escrutinio crítico (pruebas, referencias, etc…) que dicen aplicar a su propio campo (tal como Alvy de Microsiervos, un tío sensato, listo y crítico, supone en su comentario al respecto). Pero no es así. Veámoslo:

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El polémico efecto placebo

Qué es el efecto placebo

Una sustancia placebo es una sustancia sin efecto terapéutico.

El efecto placebo es la mejoría que experimenta una persona enferma cuando se le administra un placebo. Es decir, es la mejoría que se produce cuando el enfermo cree que puede mejorar y lo hace sin que medie un principio activo. Placebo quiere decir en latín “complaceré”, lo cual plasma la idea de que este fonómeno es la manifestación de una expectativa.

placebo

El efecto placebo se utiliza para probar la efectividad de fármacos, suplementos y terapias en ensayos clínicos controlados.
La cosa funciona de la siguiente manera: Se cogen dos grupos de personas estadísticamente equivalentes  (es decir, no se vale poner anciandos enfermos en uno y niñas sanas en otro, han de ser similares en varios aspectos significativos para el estudio, que podrían ser, por ejemplo, la edad, el estado de salud o el estilo de vida)
A un grupo se le administrará el placebo y al otro el tratamiento que se quiere probar. Todo el mundo sabe que uno de los grupos va a recibir un placebo y, el otro, el tratamiento de verdad pero nadie sabe qué grupo recibe cuál ni tiene modo de averiguarlo (idealmente, los encargados de realizar el estudio tampoco lo saben mientras dure). Si el tratamiento probado es efectivo, el grupo que lo ha recibido experimentará una mejoría significativamente mayor que el grupo que ha recibido el placebo. Ojo al dato: significativamente mayor, es decir, que el efecto placebo siempre aparece en mayor o menor medida.

Qué no es el efecto placebo

El efecto placebo no es la mejoría que experimenta una persona crédula cuando recibe un tratamiento de medicina “alternativa”. El efecto placebo aparece independientemente de la naturaleza del tratamiento. Tampoco hace falta que la persona sea crédula y falta de criterio, sólo se necesita que crea que va a mejorar o que puede ser que mejore. Un enfoque catastrofista y pesimista pueda evitar la aparición del efecto placebo, y un enfoque optimista y positivo puede amplificarlo, pero tampoco hace falta ser un pozo sin fondo de entusiasta fe ciega para que suceda, de hecho las personas que no las tienen todas consigo suelen experimentar también el efecto placebo.

Curiosamente, este hecho produce una sensación de decepción, como “oh… sólo es tu mente que te engaña” ¿¡Sólo?! ¿Sabéis que una persona bajo hipnosis puede ser convencida de que se está quemando hasta el punto de que aparezca una ampolla en su piel? La gente se maravilla de este dato, de que uno pueda autoherirse, pero en cambio la idea de que pueda automejorarse la decepciona. En un artículo anterior hablaba de la Vis Medicatrix Naturae, la tendencia y capacidad del organismo para repararse por sí sólo. Bien, el efecto placebo es una prueba maravillosa de esa capacidad. Es fantástico que tengamos ese recurso.

Polémica: el efecto placebo para desacreditar las terapias “alternativas”

Leo en el artículo sobre el efecto placebo de la wikipedia la siguiente frase:

El 30% de los norteamericanos usan terapias alternativas. Se cree que una parte de la medicina alternativa está basada en el efecto placebo.

Ah, qué tendencioso. Es un ejemplo muy significativo de cómo se usa el efecto placebo para desacreditar las terapias llamadas “alternativas”. Fijáos en la trampa (que probablmente no es malintencionada): una parte de la medicina alternativa está basada en el placebo. ¿Acaso no lo está una parte de toda medicina, sea alternativa o alopática? El efecto placebo aparece independientemente del tipo de tratamiento. Si la medicina oficial alopática estuviese libre de efecto placebo no lo usaría para probar sus fármacos.

Cuando te tomas una aspirina, una parte del efecto obtenido es el que produce tu organismo por su cuenta, independientemente del principio activo de la pastilla. Todo profesional de la salud (sea naturópata o médico o curandero o lo que sea) sabe que si demuestra confianza en el tratamiento éste tendrá mejores resultados ¿Quiere eso decir que el tratamiento no tiene mérito o papel en el resultado? No, sólo quiere decir que el enfermo también puede poner en juego una bioquímica, independiente de la droga suministrada, que obrará en su favor. Decir que una parte de las medicinas alternativas está basada en el efecto placebo es una obviedad tendenciosa. Toda medicina está basada, en parte, en el efecto placebo.

Ahora bien, sí que es cierto que algunas terapias no han demostrado, en un ensayo clínico controlado, que su efecto sea mayor que el de un placebo. ¿Quiere eso decir que son una estafa? A mi modo de ver no necesariamente, por varios motivos:

Para empezar, el hecho de que no haya ensayos clínicos que demuestren la efectividad de una terapia concreta más allá del placebo no quiere decir que ésta efectividad no exista. Me explico:

  • En algunos casos, no los hay porque no se han hecho.
  • En otros, los estudios que no han arrojado una diferencia significativa se han realizado de forma mediocre (esto se da mucho, por ejemplo, en la acupuntura, algún día profundizaré en el tema y explicaré por qué muchos de ellos son mediocres)
  • En otros, hay estudios con resultados contradictorios (lo cual harían bien en recordar los que invocan los estudios clínicos como si fueran pruebas divinas grabadas en piedra).
  • En otros casos, hay varios estdios, todos ellos coinciden en que una terapia concreta no supera el placebo pero son pocos y están bajo sospecha de responder a intereses creados.

Por otro lado, incluso en los casos en los que hay dudas más que razonables de la efectividad más allá del placebo, en aquellos casos en que no hay un agente físico externo con propiedades terapéuticas, incluso en esos casos, puede no ser simplemente una estafa. Un ejemplo de esto, a mi entender, son las terapias pseudorreligiosas. Por ejemplo, la imposición de manos. Una amiga de mi madre tuvo una infección de oído espantosa, nos contó que el médico le había dado un antibiótico y le había pronosticado dos semanas de dura lucha. Al salir del médico tenía tanto dolor que fue a un impositor de manos del que le habían hablado a pesar de que no es dada a estas cosas y desconfiaba. El señor en cuestión hizo lo suyo y ella salió del lugar con el mismo dolor. Pero de vuelta a casa sintió un pinchazo todavía mayor y empezó a supurarle el oído. Asustada, fue a urgencias. Para cuando llegó apenas le dolía, la infección había drenado sola para extrañeza de los del hospital. Entendedme bien. No digo que ese hombre tenga el mérito de esa curación espontánea. Éstas ocurren sin necesidad de intervenciones esotéricas: el tímpano revienta, la presión baja y se reduce la inflamación. Son raras pero a veces ocurren. Por supuesto, también podría ser que haya más de lo que la ciencia explica y que realmente alguien pueda “manipular las energías a distancia”, nunca se sabe, cosas más raras se han descubierto, es bueno no cerrar la mente a posibilidades descabelladas. Pero da igual ya que no pretendo demostrar nada con esta anécdota, sólo ejemplifiar mi argumento. Lo importante es que podría ser que el suceso fuese un efecto placebo. No ” :( oh, era sólo un efecto placebo” sino ” :O ¡Joder, qué fuerte, sólo con el efecto placebo!“. Para mí, alguien capaz de sugestionar para la autocuración de un modo tan potente es alguien con una habilidad digna de admiración (y ser remunerada, además, aunque no es este el caso, el hombre ejercía gratuitamente) Para nada es una estafa.

En conclusión:

  • El efecto placebo no es la única justificación de que las terapias llamadas “alternativas” funcionen.
  • El efecto placebo, podría ser la base de algunas terapias, sin ser por eso menos legítimas cuando el terapeuta potencia esa sugestión autocurativa más allá del nivel espontáneo del paciente.
  • El efecto placebo es algo natural y beneficioso. No es algo vergonzoso, no es ningún secretito sucio que las terapias alternativas quieran esconder.
  • Toda medicina desde la oficial en occidente hasta la más esotérica de las tribus más aisladas, se beneficia del efecto placebo y debe parte de su efectividad a éste.

Para ampliar: