Uso de antibióticos: cosas que tal vez no sabéis

Se habla mucho de lo peligroso que es automedicarse con antibióticos, no obstante tal vez muchos no comprendéis de qué tantas maneras se puede hacer mal uso de ellos y por qué:

En primer lugar, hay un dato muy importante: los antibióticos a menudo se toman cuando no toca. Afectan a las bacterias. No a los virus (para eso están los antivirales), ni a los hongos (para eso están los antifúngicos). La mayoría de enfermedades similares al catarro se deben a virus. Los antibióticos no sirven para resolverlas. Si no sabéis distinguir una infección vírica de una bacteriana (y en ocasiones es muy difícil) no podréis saber cuándo hace falta un antibiótico.

Por otro lado, están los efectos adversos de los antibióticos. Muchos de estos fármacos poco específicos son armas de doble filo: matan también a los probióticos, las bacterias de la flora intestinal. Éstas son indispensables para el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Si la flora intestinal no se recupera, seremos más propensos a las infecciones y necesitaremos más a menudo los antibióticos, que provocan una debilidad inmunitaria, que favorece las infecciones, etc… Un círculo vicioso. Por eso sólo deberían tomarse en aquellas ocasiones en las que la infección sea, o pueda llegar a ser, más peligrosa que los efectos secundarios (conozco una chica que, según sus palabras “en cuanto noto un poco de dolor de garganta me tomo una amoxicilina y listos“). Por este motivo es también importante repoblar la flora tras un tratamiento con antibióticos.

Pero no se trata sólo de las consecuencias que tenga en uno mismo, después de todo, allí cada cual con su salud. Las consecuencias son también globales.

Anuncio de la penicilina de mitad del siglo XXCada vez que tomamos antibióticos nos arriesgamos a toparnos con alguna bacteria que encuentre la experiencia muy aleccionadora y descubra la forma de defenderse contra el fármaco. Cuando una bacteria descubre una forma de hacerse más resistente, es capaz de compartir ese descubrimiento, no sólo con sus descendientes (que ya suponen un montón de bacterias) sino también con otras muchas ya sean de su mismo tipo o no mediante el intercambio de material genético (un truco muy ingenioso que también pueden hacer los virus). Estas son las cepas resistentes a los antibióticos que a veces se nombran. Pensad también que, si sois de los que sabiendo que los antibióticos pueden ser peligrosos si se usan mucho, cometéis el error de dejar de tomarlos en cuento mejoran los síntomas estáis favoreciendo todavía más las posibilidades de que aparezca resistencia ya que si no se completa el tratamiento es más probable que alguna bacteria sobreviva para contarlo. Podréis pensar que tampoco es tan grave, pero lo es: La mayoría de las cepas de Staphylococcus aureus (un microorganismo muy corriente que tanto puede producir enfermedades graves como leves) ya son resistentes al antibiótico por excelencia, la penicilina, que también es el que llevamos usando más tiempo. En el peor de los casos, podemos quedarnos sin tratamiento para ciertas enfermedades, en el mejor, estamos favoreciendo una enloquecida carrera industrial en la que las farmacéuticas buscan a toda costa el nuevo antibiótico, con todo lo que comporta la combinación de investigación, intereses económicos y competencia mercantil.

A nivel ecológico, el abuso de antibióticos (no sólo entre los humanos, también en animales de granja y cultivos) tiene así mismo consecuencias. Muchos de estos fármacos no se degradan rápidamente, se incorporan al ecosistema donde pueden perjudicarlo de la misma forma que a las personas, tal como exponíamos más arriba: matando a bacterias benéficas y favoreciendo la resistencia de las perjudiciales.

Por último, tened en cuenta que no sólo tomamos antibióticos en forma de pastillas prescritas por el médico, también están en grandes cantidades en la comida.

Estas advertencias se aplican también a los antibióticos naturales, aunque éstos tengan, en ciertos sentidos, algunas ventajas frente a los de farmacia.

Para profundizar:

  • Algunos números relacionados con el problema de la resistencia a antibióticos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here